Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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Lejos de 'La Esquina Popular'
- Ligeia Lynn
- Hufflepuff

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((YOLO. YOLO))
Choco contra una de las puertas del comedor antes de tan siquiera lograr entrar y maldijo. Bajito, si, pero maldijo. Porque aquella noche, por primera vez en cinco años, su paciencia había llegado al límite. Esa debía ser una señal de que el fin del mundo estaba realmente cerca. Y ustedes dirán, ¿Pero no que Ligeia había nacido tranquila? Pues si, así es, apenas lloro cuando el doctor le pego una nalgada al nacer, pero después de pasar gran parte de la noche escuchando a dos de sus compañeras de cuarto chismear entre ellas como si no hubiese mañana sin posibilidades de dormir, mucha tranquilidad no le quedaba. Definitivamente tenía que aprender a dormir con ruido o sus compañeras entender que cuando les lanzaban almohadas y libros, no era porque quisieran comenzar una guerra de almohadas, solo debían callarse y dormir. Eran todas unas malagradecidas, hijas de sus madres y nietas de sus abuelas.
Logro entrar al comedor más dormida que despierta, caminando erráticamente mientras buscaba donde diablos estaba su mesa sentarse. Desgraciadamente, una Ligeia con sueño y unas tremendas ganas de café, tenía un sentido de orientación deficiente y no es que en situaciones normales fuese bueno. Tras dos vueltas de infructuosa búsqueda, su cuerpo, que llevaba unas escasas dos horas de sueño encima, decidió que debía sentarse sin importar cómo ni dónde y comer, para después ir a la enfermería a pedir uno de esos somníferos que solo Madame Pomfrey sabía administrar. Somníferos, si, carajo, para que ni una bomba la despertara.
Por supuesto que se había sentado en la misma mesa que Gabe Cook, pero deben saber, a pesar de estar fuera de servicio, como una parte de sus funciones cerebrales, su sentido de supervivencia había cumplido con su deber: se había sentado a un puesto de distancia de Gabe, con los codos apoyados en la mesa y la vista puesta en la nada. Y si se imaginan como un puesto te salva del matón del colegio, por favor, díganmelo.
Choco contra una de las puertas del comedor antes de tan siquiera lograr entrar y maldijo. Bajito, si, pero maldijo. Porque aquella noche, por primera vez en cinco años, su paciencia había llegado al límite. Esa debía ser una señal de que el fin del mundo estaba realmente cerca. Y ustedes dirán, ¿Pero no que Ligeia había nacido tranquila? Pues si, así es, apenas lloro cuando el doctor le pego una nalgada al nacer, pero después de pasar gran parte de la noche escuchando a dos de sus compañeras de cuarto chismear entre ellas como si no hubiese mañana sin posibilidades de dormir, mucha tranquilidad no le quedaba. Definitivamente tenía que aprender a dormir con ruido o sus compañeras entender que cuando les lanzaban almohadas y libros, no era porque quisieran comenzar una guerra de almohadas, solo debían callarse y dormir. Eran todas unas malagradecidas, hijas de sus madres y nietas de sus abuelas.
Logro entrar al comedor más dormida que despierta, caminando erráticamente mientras buscaba donde diablos estaba su mesa sentarse. Desgraciadamente, una Ligeia con sueño y unas tremendas ganas de café, tenía un sentido de orientación deficiente y no es que en situaciones normales fuese bueno. Tras dos vueltas de infructuosa búsqueda, su cuerpo, que llevaba unas escasas dos horas de sueño encima, decidió que debía sentarse sin importar cómo ni dónde y comer, para después ir a la enfermería a pedir uno de esos somníferos que solo Madame Pomfrey sabía administrar. Somníferos, si, carajo, para que ni una bomba la despertara.
Por supuesto que se había sentado en la misma mesa que Gabe Cook, pero deben saber, a pesar de estar fuera de servicio, como una parte de sus funciones cerebrales, su sentido de supervivencia había cumplido con su deber: se había sentado a un puesto de distancia de Gabe, con los codos apoyados en la mesa y la vista puesta en la nada. Y si se imaginan como un puesto te salva del matón del colegio, por favor, díganmelo.

- Ligeia Lynn
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((YOLO, YOLO, you know you only live once...))
Modos de señorita, pttfff, esos eran puros mitos y leyendas urbanas, como que existían los fantasmas y los ayudantes de Santa ¿Eh? Que a mi no me engañan, mitos y leyendas nada más.
Cuando logro espabilar un poco, encontró frente a ella una taza y un plato junto a uno más grande con una pila de panquecas recién hechas, que la hicieron sonreír estúpidamente, parecían sacadas de un sueño. Esos elfos de las cocinas eran un amor. Se sirvió un par de panquecas y lleno la taza con café, caliente y de buen olor, es que no tenía estándares tan altos, un poco de azúcar mejoraba cualquier café y si no, era agua de medias en remojo. Se enderezo y deslizo su vista por la mesa lentamente, buscando el azúcar y la miel. Los encontró un poco más lejos de lo que le hubiera gustado, junto a ese grandote con pinta de matón de quien no recordaba el nombre "Oye, tú" llamo con la voz lenta y somnolienta, si ya se, a Ligeia le gustaba vivir sin buscar problemas y eso, pero su cerebro con sueño no era su mejor aliado.
Modos de señorita, pttfff, esos eran puros mitos y leyendas urbanas, como que existían los fantasmas y los ayudantes de Santa ¿Eh? Que a mi no me engañan, mitos y leyendas nada más.
Cuando logro espabilar un poco, encontró frente a ella una taza y un plato junto a uno más grande con una pila de panquecas recién hechas, que la hicieron sonreír estúpidamente, parecían sacadas de un sueño. Esos elfos de las cocinas eran un amor. Se sirvió un par de panquecas y lleno la taza con café, caliente y de buen olor, es que no tenía estándares tan altos, un poco de azúcar mejoraba cualquier café y si no, era agua de medias en remojo. Se enderezo y deslizo su vista por la mesa lentamente, buscando el azúcar y la miel. Los encontró un poco más lejos de lo que le hubiera gustado, junto a ese grandote con pinta de matón de quien no recordaba el nombre "Oye, tú" llamo con la voz lenta y somnolienta, si ya se, a Ligeia le gustaba vivir sin buscar problemas y eso, pero su cerebro con sueño no era su mejor aliado.

- Ligeia Lynn
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((Ultimo))
En la mesa que le cantaban los huevos. Leído y anotado. Pero... Y si era la mesa de los profesores ¿También le cantaban?
Arrugo el entrecejo, ¿cómo podía alguien parecer de tan mal humor a esas horas de la mañana? Ni siquiera ella que había llegado al límite de su paciencia y necesitaba dormir, lucia tan poco amigable. Relajo el gesto y apenas llego a taparse la boca para bostezar, "Podrías pasarme el azúcar" pidió, señalando el azucarero más cerca de él que de ella "Por favor" completo, con menos amabilidad de la usual. Y si, casi se le olvidaba el 'por favor'.. es que con esas malas vibras, ni ganas daban.
En la mesa que le cantaban los huevos. Leído y anotado. Pero... Y si era la mesa de los profesores ¿También le cantaban?
Arrugo el entrecejo, ¿cómo podía alguien parecer de tan mal humor a esas horas de la mañana? Ni siquiera ella que había llegado al límite de su paciencia y necesitaba dormir, lucia tan poco amigable. Relajo el gesto y apenas llego a taparse la boca para bostezar, "Podrías pasarme el azúcar" pidió, señalando el azucarero más cerca de él que de ella "Por favor" completo, con menos amabilidad de la usual. Y si, casi se le olvidaba el 'por favor'.. es que con esas malas vibras, ni ganas daban.

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((LOL. No puedo evitarlo))
Se rasco un ojo y bostezo, tratando de despejar el sueño de su mente, mientras esperaba el azucarero. Parpadeo, y alterno su mirada entre la cara del muchacho, el libro y el azucarero ¿era una adivinanza? ¿una broma? ¿un juego?. Sonrió, no se estaba enterando de nada "Pues, es un libro" contesto resaltando lo obvio "y es, uhm, ¿Una novela detectivesca?" porque no podía ser un libro de estudio, nadie en su sano juicio estudiaba tan temprano los sábados. Una luz se encendió en su cabeza, estaban jugando Guess Who? pero con las cosas que tuvieran a la mano. Lógico.
Se rasco un ojo y bostezo, tratando de despejar el sueño de su mente, mientras esperaba el azucarero. Parpadeo, y alterno su mirada entre la cara del muchacho, el libro y el azucarero ¿era una adivinanza? ¿una broma? ¿un juego?. Sonrió, no se estaba enterando de nada "Pues, es un libro" contesto resaltando lo obvio "y es, uhm, ¿Una novela detectivesca?" porque no podía ser un libro de estudio, nadie en su sano juicio estudiaba tan temprano los sábados. Una luz se encendió en su cabeza, estaban jugando Guess Who? pero con las cosas que tuvieran a la mano. Lógico.

- Ligeia Lynn
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((Jajajajajajajajjajajajajajaja. Me rindo, ganaste (?)))
Frunció las cejas y murmuro un 'Ah' algo decepcionado luego de leer el titulo, era de los que estudiaba los sábados en la mañana y no les gustaba jugar Guess Who?. Una lastima. Guess Who? era más interesante que estudios muggles.
Asintió mientras él seguía hablando, "Si, entiendo" le quedaba claro que trataba de leer y todo eso pero.. "Me pasas el azúcar" pidió de nuevo, procurando sonar tranquila como siempre y no apremiante "Por favor" completo con una sonrisa, luego extendió una mano hacia él como para acelerar el proceso. Nada más deja que se tome el café y se le despierte el cerebro, vas a ver como se muere del susto por andar dándole ordenes al hermano grandote de Polly, su adorable compañera de casa.
Frunció las cejas y murmuro un 'Ah' algo decepcionado luego de leer el titulo, era de los que estudiaba los sábados en la mañana y no les gustaba jugar Guess Who?. Una lastima. Guess Who? era más interesante que estudios muggles.
Asintió mientras él seguía hablando, "Si, entiendo" le quedaba claro que trataba de leer y todo eso pero.. "Me pasas el azúcar" pidió de nuevo, procurando sonar tranquila como siempre y no apremiante "Por favor" completo con una sonrisa, luego extendió una mano hacia él como para acelerar el proceso. Nada más deja que se tome el café y se le despierte el cerebro, vas a ver como se muere del susto por andar dándole ordenes al hermano grandote de Polly, su adorable compañera de casa.

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((<3))
El brazo le empezaba a doler, los ojos a cerrarse y la paciencia, que hasta no hacía mucho había subido en un pequeño porcentaje, a disminuir. Obviamente aquel muchacho no podía pertenecer a una casa amigable de Hogwarts, seguramente era de Slytherin (todos sabemos que Slytherin deja mucho que desear en cuanto a amabilidad) y no podía esperar mucho de él. Debía mantener su paciencia estable, que si no le aplicaba un par de llaves de Judo que ni te cuento, me han dicho que duelen.
"Bueno, bueno" dijo, dando a entender de nuevo que comprendía todo eso de 'no quiero ser interrumpido', 'estoy leyendo' y demás "Pero dame el azúcar, ¿Si?" y no más sonrisas. Porque se le enfría el café y no hay nada más feo que un café frío.
El brazo le empezaba a doler, los ojos a cerrarse y la paciencia, que hasta no hacía mucho había subido en un pequeño porcentaje, a disminuir. Obviamente aquel muchacho no podía pertenecer a una casa amigable de Hogwarts, seguramente era de Slytherin (todos sabemos que Slytherin deja mucho que desear en cuanto a amabilidad) y no podía esperar mucho de él. Debía mantener su paciencia estable, que si no le aplicaba un par de llaves de Judo que ni te cuento, me han dicho que duelen.
"Bueno, bueno" dijo, dando a entender de nuevo que comprendía todo eso de 'no quiero ser interrumpido', 'estoy leyendo' y demás "Pero dame el azúcar, ¿Si?" y no más sonrisas. Porque se le enfría el café y no hay nada más feo que un café frío.

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Es que no todos podemos ser Vladimir Putin, el Judo se lleva en el alma sin importar nuestra condición física (?).
Casi podía escuchar campanadas de gloria cuando vio que le acercaba la azucarera, no importaba que no se la hubiera dado en la mano (como si ella tuviese alguna enfermedad contagiosa) lo importante era que estaba allí. Cambio de dirección su brazo y termino de acercarse el recipiente, "Gracias" mascullo concentrada en ponerle las cucharadas al café. Y las puso tan rápido y con tanta fuerza que hizo ruido y boto un poco de azúcar fuera de la taza.
Casi podía escuchar campanadas de gloria cuando vio que le acercaba la azucarera, no importaba que no se la hubiera dado en la mano (como si ella tuviese alguna enfermedad contagiosa) lo importante era que estaba allí. Cambio de dirección su brazo y termino de acercarse el recipiente, "Gracias" mascullo concentrada en ponerle las cucharadas al café. Y las puso tan rápido y con tanta fuerza que hizo ruido y boto un poco de azúcar fuera de la taza.

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((Jajajajajajajajajajajaja, pase horas viendo videos de The Lonely Island, horas))
Mastercard me miente, que injusto, siempre creí en el 'para todo lo demás...'
El café no tenía porque estar malo, era más probable que los elfos pusieran más amor al hacer el de los Hufflepuff y a los Slytherin los tuvieran toda la vida engañados con agua de calcetines. Se que suena a teorías conspiracionales pero conseguiré pruebas.
Ligeia también quien no pensaba en todo eso, sorbía sonoramente su café, sin darse cuenta que, aparte de Gabe, otras dos personas la miraban con fastidio por andar de ruidosa. Luego de dos tragos largos y sonoros paso su atención al plato de panquecas, humeantes y con buen olor, tan solo les faltaba una cosa: sirope.
Mastercard me miente, que injusto, siempre creí en el 'para todo lo demás...'
El café no tenía porque estar malo, era más probable que los elfos pusieran más amor al hacer el de los Hufflepuff y a los Slytherin los tuvieran toda la vida engañados con agua de calcetines. Se que suena a teorías conspiracionales pero conseguiré pruebas.
Ligeia también quien no pensaba en todo eso, sorbía sonoramente su café, sin darse cuenta que, aparte de Gabe, otras dos personas la miraban con fastidio por andar de ruidosa. Luego de dos tragos largos y sonoros paso su atención al plato de panquecas, humeantes y con buen olor, tan solo les faltaba una cosa: sirope.
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Jajajajajaja, siempre he querido ser ninja.
Mientras miraba un lado de la mesa buscando el precioso sirope, que no estaba, el café fue haciendo efecto en su organismo: el cansancio que nublaba su mente fue desapareciendo y su cerebro fue despertándose un poquito más, solo para recordarle que debía dormir. Luego busco por el otro lado y... Claro allí estaba, junto al muchacho moreno que acababa de pasarle el azúcar. Claro, era Gabe Cook, el hermano de Polly ¿Y qué más era? Que terrible, no podía recordarlo. Pero seguro le pasaba el otro recipiente sin problemas, justo como con el azúcar "Oye..." llamo de nuevo, sonando unas cinco veces menos adormilada que antes "¿Me podrías pasar el sirope? Por favor" le pidió.
Y... ¿Qué era lo que le había dicho? ¿Qué no lo interrumpiera en qué..?
Mientras miraba un lado de la mesa buscando el precioso sirope, que no estaba, el café fue haciendo efecto en su organismo: el cansancio que nublaba su mente fue desapareciendo y su cerebro fue despertándose un poquito más, solo para recordarle que debía dormir. Luego busco por el otro lado y... Claro allí estaba, junto al muchacho moreno que acababa de pasarle el azúcar. Claro, era Gabe Cook, el hermano de Polly ¿Y qué más era? Que terrible, no podía recordarlo. Pero seguro le pasaba el otro recipiente sin problemas, justo como con el azúcar "Oye..." llamo de nuevo, sonando unas cinco veces menos adormilada que antes "¿Me podrías pasar el sirope? Por favor" le pidió.
Y... ¿Qué era lo que le había dicho? ¿Qué no lo interrumpiera en qué..?
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¿Ven? Las lagrimas de los Hufflepuff son una de las maravillas del mundo. Conmueven a casi todo el mundo.
Alzo las cejas y medio sonrió, mirando el sirope como si fuese más sagrado que el azúcar. ¿Por qué había dicho que no? ¿Por qué? Que injusto que en Hogwarts hubiese gente tan egoísta.
"Pero... dije por favor" replicó, apretando los labios y mirando al muchacho como si un gran pesar la afligiera. Ay, es que tener hambre y sueño juntos era la peor pena que se podía sufrir en la vida. Pero, lo cierto es que la cara de lastima de Ligeia no era muy buena, por falta de practica nada más, así que Gabe, no la obligues a hacerte una super llave de judo secreta de los suburbios de Cheshire.
Alzo las cejas y medio sonrió, mirando el sirope como si fuese más sagrado que el azúcar. ¿Por qué había dicho que no? ¿Por qué? Que injusto que en Hogwarts hubiese gente tan egoísta.
"Pero... dije por favor" replicó, apretando los labios y mirando al muchacho como si un gran pesar la afligiera. Ay, es que tener hambre y sueño juntos era la peor pena que se podía sufrir en la vida. Pero, lo cierto es que la cara de lastima de Ligeia no era muy buena, por falta de practica nada más, así que Gabe, no la obligues a hacerte una super llave de judo secreta de los suburbios de Cheshire.
