Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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Casi cómodo
- Emma Goulding
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ALDRICH DALTON
Claro que Emma no sabía hervir agua, Aldrich tampoco, pero ese es el asunto: ellos no lo necesitaban. Su papá pasa los sesenta y no ha prendido una cocina en toda su vida, no por ello cree que sea un oficio inútil o que no está a su nivel. Si Emma tuviera gusto por cocinar, Aldrich no la vería distinta. Todo el mundo necesita un hobbie.
"No es sencillo triunfar en el mundo periodístico, imagino que lo sabes, mucho menos en El Profeta. A menos que no tengas buenas referencias o un buen contacto, tu nombre no aparecerá de buenas a primeras en sus páginas. No me sorprendería conocer a alguien de la Corazón que sólo tenga intenciones de conseguir experiencia." Le explicó a Tessa para luego escuchar el punto de vista de su esposa, dándole la razón asintiendo con la cabeza.
Aparte, era un poco gracioso que Tessa mencionara sobre modelos anoréxicas cuando ella misma podría estar en la portada por distintas razones.
Claro que Emma no sabía hervir agua, Aldrich tampoco, pero ese es el asunto: ellos no lo necesitaban. Su papá pasa los sesenta y no ha prendido una cocina en toda su vida, no por ello cree que sea un oficio inútil o que no está a su nivel. Si Emma tuviera gusto por cocinar, Aldrich no la vería distinta. Todo el mundo necesita un hobbie.
"No es sencillo triunfar en el mundo periodístico, imagino que lo sabes, mucho menos en El Profeta. A menos que no tengas buenas referencias o un buen contacto, tu nombre no aparecerá de buenas a primeras en sus páginas. No me sorprendería conocer a alguien de la Corazón que sólo tenga intenciones de conseguir experiencia." Le explicó a Tessa para luego escuchar el punto de vista de su esposa, dándole la razón asintiendo con la cabeza.
Aparte, era un poco gracioso que Tessa mencionara sobre modelos anoréxicas cuando ella misma podría estar en la portada por distintas razones.

- Emma Goulding
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ALDRICH DALTON
Se acomodó en su asiento recostándose del respaldar. No podía decir que estaba en zona pero al menos podía decir que estaba más cómodo, el bourbon lo hacía todo mucho más llevadero. Miró de reojo la comida que estaba en la mesa y observaba como el resto probaba bocado sin la menor preocupación. Aldrich conocía la estrecha relación de los árabes y las especias y temía que estuviese demasiado condimentada. Su estómago era tan delicado como sus cocineras en su niñez se lo permitieron.
Sin embargo, se estiró para probar lo más pequeño en tamaño que vio, sin saber exactamente qué era. Distrajo su sentido del gusto para escuchar a Tessa y mirarla en el proceso. Presentía que ella era una de esas idealistas que cuestionan mucho su lugar en el mundo. Como consejo, su abuela Rosamund Dalton le dijo que eso de preguntarse qué hacía con su vida no era bueno para nadie, especialmente los de su clase que no tenían mucha elección. Esas preguntas existenciales debían ser muy propias de la clase media.
"Seguro que si." Fue lo que contestó con una sonrisa, siendo claramente condescendiente para casi devolverle el favor que le hizo hace un rato.
EMMA GOULDING
Emma se terminó su copa de vino y lo sentía en cada fibra de su ser. Posó la copa en la mesa porque no encontró razón para sostenerla estando vacía y la observó con anhelo. En cualquier de sus reuniones, con alzarla sería suficiente para llenarla otra vez pero no estaba segura del protocolo, aunque tenía ciertas sospechas de lo que pasaría a continuación. Era, sin embargo, una decepción no poder seguir bebiendo. Luego, miró a la mesa sin decir nada, incluso posando la mirada en Alfie e Ingrid, sabiendo que era posible seguir con la cena sin grandes atropellos y todo gracias al alcohol.
Sin la preocupación de Aldrich, Emma agarró lo que creía era Baklava, disfrutando de su sabor dulce y salado a la vez. No le fascinaba la mezcla de sabores pero estaba bien cocinado. Terminó de masticar, deseando tener vino para ayudarse a tragar. Si estuviese en alguna reunión con las esposas de la alta sociedad seguramente alguien haría algún chiste sobre que también estaban los galeones y los viajes por el mundo para agregarle a la vida, pero Emma estaba más de acuerdo con Tessa de lo que podría llegar a admitir.
"Y lo hay, pero la Corazón no tiene tantas páginas o escritores profundos para decir todo lo que hay en la vida." Dijo con una sonrisa, contrariada de no poder expresar todos sus pensamientos en esa mesa.
Se acomodó en su asiento recostándose del respaldar. No podía decir que estaba en zona pero al menos podía decir que estaba más cómodo, el bourbon lo hacía todo mucho más llevadero. Miró de reojo la comida que estaba en la mesa y observaba como el resto probaba bocado sin la menor preocupación. Aldrich conocía la estrecha relación de los árabes y las especias y temía que estuviese demasiado condimentada. Su estómago era tan delicado como sus cocineras en su niñez se lo permitieron.
Sin embargo, se estiró para probar lo más pequeño en tamaño que vio, sin saber exactamente qué era. Distrajo su sentido del gusto para escuchar a Tessa y mirarla en el proceso. Presentía que ella era una de esas idealistas que cuestionan mucho su lugar en el mundo. Como consejo, su abuela Rosamund Dalton le dijo que eso de preguntarse qué hacía con su vida no era bueno para nadie, especialmente los de su clase que no tenían mucha elección. Esas preguntas existenciales debían ser muy propias de la clase media.
"Seguro que si." Fue lo que contestó con una sonrisa, siendo claramente condescendiente para casi devolverle el favor que le hizo hace un rato.
EMMA GOULDING
Emma se terminó su copa de vino y lo sentía en cada fibra de su ser. Posó la copa en la mesa porque no encontró razón para sostenerla estando vacía y la observó con anhelo. En cualquier de sus reuniones, con alzarla sería suficiente para llenarla otra vez pero no estaba segura del protocolo, aunque tenía ciertas sospechas de lo que pasaría a continuación. Era, sin embargo, una decepción no poder seguir bebiendo. Luego, miró a la mesa sin decir nada, incluso posando la mirada en Alfie e Ingrid, sabiendo que era posible seguir con la cena sin grandes atropellos y todo gracias al alcohol.
Sin la preocupación de Aldrich, Emma agarró lo que creía era Baklava, disfrutando de su sabor dulce y salado a la vez. No le fascinaba la mezcla de sabores pero estaba bien cocinado. Terminó de masticar, deseando tener vino para ayudarse a tragar. Si estuviese en alguna reunión con las esposas de la alta sociedad seguramente alguien haría algún chiste sobre que también estaban los galeones y los viajes por el mundo para agregarle a la vida, pero Emma estaba más de acuerdo con Tessa de lo que podría llegar a admitir.
"Y lo hay, pero la Corazón no tiene tantas páginas o escritores profundos para decir todo lo que hay en la vida." Dijo con una sonrisa, contrariada de no poder expresar todos sus pensamientos en esa mesa.
Última edición por Emma Goulding el 09 Feb 2016 22:20, editado 1 vez en total.

- Emma Goulding
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Re: Casi cómodo
ALDRICH DALTON
Una adivinanza. Aldrich se acomodó en su asiento, echándose un poco hacia adelante para escuchar con más atención. Se sintió un poco excluido cuando el acertijo fue dirigido a las mujeres pero era justo. Un juego como ese podría tener mucho éxito en sus reuniones. Luego le mandaría una lechuza a Ryder para negociar la instalación de una de esas esfinges en su salón.
Su bourbon se terminó poco antes de que Ingrid adivinara, así que se llenó como a los demás. Alzó la copa cuando Tessa dijo 'Salud', también mirando a Ingrid. "Nada mal, Wegener." La felicitó sonriendo. Miró a Emma, sabiendo que también era un poco competitiva pero Ingrid había contestado francamente rápido, sólo quería saber si estaba bien. Quería decirle también que había sido una adivinanza sencilla pero Aldrich no estaba seguro de cómo se hacía café así que no iba a engañarla.
"Esto sería el alma de nuestras fiestas." Le dijo en voz baja a Emma. No quería ser maleducado susurrándole al oído pero todos parecían estar tranquilos hablándole solamente a su pareja.
Una adivinanza. Aldrich se acomodó en su asiento, echándose un poco hacia adelante para escuchar con más atención. Se sintió un poco excluido cuando el acertijo fue dirigido a las mujeres pero era justo. Un juego como ese podría tener mucho éxito en sus reuniones. Luego le mandaría una lechuza a Ryder para negociar la instalación de una de esas esfinges en su salón.
Su bourbon se terminó poco antes de que Ingrid adivinara, así que se llenó como a los demás. Alzó la copa cuando Tessa dijo 'Salud', también mirando a Ingrid. "Nada mal, Wegener." La felicitó sonriendo. Miró a Emma, sabiendo que también era un poco competitiva pero Ingrid había contestado francamente rápido, sólo quería saber si estaba bien. Quería decirle también que había sido una adivinanza sencilla pero Aldrich no estaba seguro de cómo se hacía café así que no iba a engañarla.
"Esto sería el alma de nuestras fiestas." Le dijo en voz baja a Emma. No quería ser maleducado susurrándole al oído pero todos parecían estar tranquilos hablándole solamente a su pareja.

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Re: Casi cómodo
EMMA GOULDING
Emma comenzaba a creer que Alfie e Ingrid realmente se trataban mutuamente de esa manera, y trató de recordar si ella había sido así en público con él, pero lo cierto era que nunca salían en público. Emma y Alfie eran amantes de la comida para llevar y ser una pequeña familia disfuncional con Voodoo. Se peleaban el sesenta por ciento del tiempo y el resto se repartía entre sexo y actuar como una pareja medianamente normal. De cualquier manera, jamás podría ser pícara y juguetear debajo de la mesa con él. Nada más imaginar haciéndolo con Aldrich le entraba como nervios, como si estuviese haciendo algo muy malo y que no será bien aceptado.
El acertijo la puso alerta, y aunque Emma desconocía las artes de hacer cualquier otra cosa que no sea té, tampoco era tan ajena a las presentaciones que viene el café. -Bueno, si no se moja es porque no debe estar lí...- pero Ingrid contestó antes de terminar de formular la respuesta. Se enojó consigo misma, por supuesto, pero Emma era una persona que cuando no se deja dominar por sus emociones se piensa las cosas dos veces antes de decirlas. Fue una decepción personal pero no lo dejó ver. Tomó la copa recién llena de la mesa, rodeándola delicadamente con una mano. "Gracias." Dijo a Ingrid después de su esposo, alzando la copa y mirándola fijamente, como si hubiese sido la mesera que les llenó sus vasos otra vez.
Le dio un largo sorbo, agarrando agallas alcohólicas para continuar sentada allí. "¿Aún sigues embobado por Queenie?" Preguntó a Alfie divertida. "Ella siempre me pareció muy sureña, incluso cuando estudiábamos." Dijo, sonando mucho más snob de lo que quiso. Queenie nunca fue su tipo persona, y ella diría lo mismo sobre Emma si le preguntaran.
ALDRICH DALTON
Aldrich no era un tipo de Quidditch por naturaleza pero había sido inculcado a la fuerza porque el trabajo es sobre madera y las escobas (¡sorpresa!) estaban hechas de madera. La antigua compañía Dalton no tenía tratos con los McRiller y nunca tuvo la oportunidad de hacerlo incluso tras la fusión, dado que vendieron la compañía a la Nimbus, con los que si han tratado. Conocía las habilidades de la golpeadora aunque no era fan del Puddlemere, pero la pelirroja era más famosa por su simpatía, cabello y nacionalidad que por sus habilidades. Eso según un tipo de escasos conocimientos del tema como Aldrich.
Lo que sí le apasionaba era apostar, algo que Emma odiaba. Era una especie de costumbre familiar que a su bisabuelo casi lo lleva a la ruina pero era un secreto bien guardado. "Yo perdí una importante suma apostando en contra del Puddlemere la temporada pasada y no me fue muy bien." Comentó, riéndose un poco. Ese era el tipo de anécdotas divertidas que hacían a sus amigos reír.
Emma comenzaba a creer que Alfie e Ingrid realmente se trataban mutuamente de esa manera, y trató de recordar si ella había sido así en público con él, pero lo cierto era que nunca salían en público. Emma y Alfie eran amantes de la comida para llevar y ser una pequeña familia disfuncional con Voodoo. Se peleaban el sesenta por ciento del tiempo y el resto se repartía entre sexo y actuar como una pareja medianamente normal. De cualquier manera, jamás podría ser pícara y juguetear debajo de la mesa con él. Nada más imaginar haciéndolo con Aldrich le entraba como nervios, como si estuviese haciendo algo muy malo y que no será bien aceptado.
El acertijo la puso alerta, y aunque Emma desconocía las artes de hacer cualquier otra cosa que no sea té, tampoco era tan ajena a las presentaciones que viene el café. -Bueno, si no se moja es porque no debe estar lí...- pero Ingrid contestó antes de terminar de formular la respuesta. Se enojó consigo misma, por supuesto, pero Emma era una persona que cuando no se deja dominar por sus emociones se piensa las cosas dos veces antes de decirlas. Fue una decepción personal pero no lo dejó ver. Tomó la copa recién llena de la mesa, rodeándola delicadamente con una mano. "Gracias." Dijo a Ingrid después de su esposo, alzando la copa y mirándola fijamente, como si hubiese sido la mesera que les llenó sus vasos otra vez.
Le dio un largo sorbo, agarrando agallas alcohólicas para continuar sentada allí. "¿Aún sigues embobado por Queenie?" Preguntó a Alfie divertida. "Ella siempre me pareció muy sureña, incluso cuando estudiábamos." Dijo, sonando mucho más snob de lo que quiso. Queenie nunca fue su tipo persona, y ella diría lo mismo sobre Emma si le preguntaran.
ALDRICH DALTON
Aldrich no era un tipo de Quidditch por naturaleza pero había sido inculcado a la fuerza porque el trabajo es sobre madera y las escobas (¡sorpresa!) estaban hechas de madera. La antigua compañía Dalton no tenía tratos con los McRiller y nunca tuvo la oportunidad de hacerlo incluso tras la fusión, dado que vendieron la compañía a la Nimbus, con los que si han tratado. Conocía las habilidades de la golpeadora aunque no era fan del Puddlemere, pero la pelirroja era más famosa por su simpatía, cabello y nacionalidad que por sus habilidades. Eso según un tipo de escasos conocimientos del tema como Aldrich.
Lo que sí le apasionaba era apostar, algo que Emma odiaba. Era una especie de costumbre familiar que a su bisabuelo casi lo lleva a la ruina pero era un secreto bien guardado. "Yo perdí una importante suma apostando en contra del Puddlemere la temporada pasada y no me fue muy bien." Comentó, riéndose un poco. Ese era el tipo de anécdotas divertidas que hacían a sus amigos reír.

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Re: Casi cómodo
A Emma también le parecían muy estúpidas las apuestas y nunca paraba de recordárselo a Aldrich. Sin embargo, es un hecho bien sabido que esos problemitas de la casa no se deben discutir en público, y aunque Emma apretó los labios en una clara mueca de inconformidad, no hizo ningún comentario al respecto, pero lo guardó en su cajita llena de estrógeno llamada 'Lo que nunca se me va a olvidar y que te lo reprocharé cada vez que pueda' que Alfie debía conocer bastante bien.
Se llevó la copa a los labios mientras recordaba cuando se tiñó de pelirrojo, aunque no tenía muy clara la línea de tiempo. Estaba casi segura de que fue durante la guerra, temporada que a Emma no le gusta recordar como la mayoría de los magos. Su exilio a Australia solo le recordó lo poco interesada que estaba en los juegos mágicos sobre el mar o los canguros, y que sus primos lejanos australianos estaban demasiado bronceados para el gusto de cualquiera.
Tal vez fuese el aburrimiento o que estaba cansada de ver como Alfie interactuaba solamente con Ingrid pero, ya que estaba empezando a sentirse a gusto gracias al vino, decidió que era momento de cambiar las cosas un poco. "Juguemos algo." Soltó de repente con una sonrisa en los labios. "Mientras yo estaba en la Corazón lanzaron un reportaje de juegos adolescentes americanos, estoy segura de que Tessa lo conoce, se llama Yo nunca." Posó su copa en la mesa y miró a Alfie directamente. "Alfie, ¿Puedes pedirnos una ronda de shots, por favor?" Le pidió cortésmente. Él no era el único que podía hacerlo pero simplemente quería dirigirle la palabra. "El juego en sencillo para los que no lo conocen." Miró a Aldrich de inmediato. "Por turnos, cada uno dice algo que nunca haya hecho antecediendo con la frase 'Yo nunca', por ejemplo, yo nunca he apostado en contra del Puddlemere, ¿Ves? En ese caso a ti te tocaría beber porque lo hiciste, y con cada declaración que digan que sí hayas hecho debes beber, ¿Era así, Tessa?" Le preguntó a su amiga, solo para confirmar no haberse equivocado en las reglas.
Se llevó la copa a los labios mientras recordaba cuando se tiñó de pelirrojo, aunque no tenía muy clara la línea de tiempo. Estaba casi segura de que fue durante la guerra, temporada que a Emma no le gusta recordar como la mayoría de los magos. Su exilio a Australia solo le recordó lo poco interesada que estaba en los juegos mágicos sobre el mar o los canguros, y que sus primos lejanos australianos estaban demasiado bronceados para el gusto de cualquiera.
Tal vez fuese el aburrimiento o que estaba cansada de ver como Alfie interactuaba solamente con Ingrid pero, ya que estaba empezando a sentirse a gusto gracias al vino, decidió que era momento de cambiar las cosas un poco. "Juguemos algo." Soltó de repente con una sonrisa en los labios. "Mientras yo estaba en la Corazón lanzaron un reportaje de juegos adolescentes americanos, estoy segura de que Tessa lo conoce, se llama Yo nunca." Posó su copa en la mesa y miró a Alfie directamente. "Alfie, ¿Puedes pedirnos una ronda de shots, por favor?" Le pidió cortésmente. Él no era el único que podía hacerlo pero simplemente quería dirigirle la palabra. "El juego en sencillo para los que no lo conocen." Miró a Aldrich de inmediato. "Por turnos, cada uno dice algo que nunca haya hecho antecediendo con la frase 'Yo nunca', por ejemplo, yo nunca he apostado en contra del Puddlemere, ¿Ves? En ese caso a ti te tocaría beber porque lo hiciste, y con cada declaración que digan que sí hayas hecho debes beber, ¿Era así, Tessa?" Le preguntó a su amiga, solo para confirmar no haberse equivocado en las reglas.

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Re: Casi cómodo
La idea del juego era, básicamente, exponer a Ingrid de alguna manera. No estaba segura de sacar algo de eso, era muy probable que no dijera nada que sorprendiera o perturbara a Alfie porque no era un tipo fácil de asustar, pero al menos iba a lograr una participación general del grupo. Si hubiese querido ir para hablar solo con su esposo se habría quedado en su casa, o peor, si habría ido a ver como Ingrid y Alfie se metían mano debajo de la mesa solo tenía que volver a sus pesadillas.
Trató en lo posible de no ponerle mala cara a Alfie. No lo hacía porque lo pensase su elfo sino porque era el regular en Esfinge, aparte de hombre. Le pareció que estuvieron de más algunas declaraciones, como que estaba casada y que estaba grande, pero no iba a darle el placer de molestarse. "Muy bien." Contestó con una sonrisa inmóvil. Le puso una mano en la rodilla a Aldrich porque sabía que iba a querer levantarse en su lugar y pedir las bebidas él. Emma agarró su bolso y se fue a la barra, contoneando las caderas como mujer orgullosa y molesta. Le pidió al bartender seis shots y una botella de tequila de dragón que, luego de pagar, debieron aparecer en la mesa. Agradeció y volvió a junto su esposo.
"¿Estamos todos de acuerdo de jugar?" Preguntó mirando rápidamente a todos. No estaba preocupada por el juego. Aldrich seguramente no había hecho nada malo en su vida y lo único que ella debía reprocharse era su aventura con el danés y Emma definitivamente no preguntaría infidelidades en el juego.
Trató en lo posible de no ponerle mala cara a Alfie. No lo hacía porque lo pensase su elfo sino porque era el regular en Esfinge, aparte de hombre. Le pareció que estuvieron de más algunas declaraciones, como que estaba casada y que estaba grande, pero no iba a darle el placer de molestarse. "Muy bien." Contestó con una sonrisa inmóvil. Le puso una mano en la rodilla a Aldrich porque sabía que iba a querer levantarse en su lugar y pedir las bebidas él. Emma agarró su bolso y se fue a la barra, contoneando las caderas como mujer orgullosa y molesta. Le pidió al bartender seis shots y una botella de tequila de dragón que, luego de pagar, debieron aparecer en la mesa. Agradeció y volvió a junto su esposo.
"¿Estamos todos de acuerdo de jugar?" Preguntó mirando rápidamente a todos. No estaba preocupada por el juego. Aldrich seguramente no había hecho nada malo en su vida y lo único que ella debía reprocharse era su aventura con el danés y Emma definitivamente no preguntaría infidelidades en el juego.

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Re: Casi cómodo
ALDRICH DALTON
No habían empezado a jugar y ya Aldrich creía que estaba viendo un lado de su esposa que desconocía. ¿Juegos para beber? ¿Americanos? La miró con extrañeza pero decidió seguir la corriente. Nunca había jugado algo parecido y no estaba seguro de querer. Por su cuenta no tenía muchos secretos pero los que poseía le eran muy preciados. Había que entender que Aldrich era un tipo con su vida hecha y demasiado flojo para cambiar de rumbo, algunos deslices que tuvo en el pasado fueron tan bien cubiertos que a veces se le olvida los cometió. Era una de las ventajas de tener su apellido y bóveda en Gringotts.
Se rió un poco con Tessa y se acomodó en su asiento. "Ya vi lo que quisiste hacer, así que voy con que yo nunca he hablado por radio." Dijo Aldrich con una sonrisa hacia Tessa. Empezar con algo suave se le hacía lo mejor.
No habían empezado a jugar y ya Aldrich creía que estaba viendo un lado de su esposa que desconocía. ¿Juegos para beber? ¿Americanos? La miró con extrañeza pero decidió seguir la corriente. Nunca había jugado algo parecido y no estaba seguro de querer. Por su cuenta no tenía muchos secretos pero los que poseía le eran muy preciados. Había que entender que Aldrich era un tipo con su vida hecha y demasiado flojo para cambiar de rumbo, algunos deslices que tuvo en el pasado fueron tan bien cubiertos que a veces se le olvida los cometió. Era una de las ventajas de tener su apellido y bóveda en Gringotts.
Se rió un poco con Tessa y se acomodó en su asiento. "Ya vi lo que quisiste hacer, así que voy con que yo nunca he hablado por radio." Dijo Aldrich con una sonrisa hacia Tessa. Empezar con algo suave se le hacía lo mejor.

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Re: Casi cómodo
ALDRICH DALTON
Se echó a reír y levantó las manos como si no tuviera la culpa de nada. "Tú me la ibas a lanzar a mi, no digas que no." Dijo señalando a Tessa. Aldrich no buscaba embriagarla, aunque imaginaba que Tessa era una persona divertida cuando estaba ebria. Él no se consideraba divertido, a él le daba sueño si bebía demasiado y podía ponerse un poco impertinente, pero tantas reuniones sociales le habían dado buen estómago. Sabía que Emma también aguantaba bien el alcohol, el problema de su esposa era cuando bebía demasiado rápido, y notaba que iba más o menos por ese camino.
Percibió la mirada de Ingrid. "A mi no me veas, Wegener, ya fue mi turno. ¿Emma?" Llamó a su esposa y le puso una mano en la rodilla por mostrarse cariñoso.
Se echó a reír y levantó las manos como si no tuviera la culpa de nada. "Tú me la ibas a lanzar a mi, no digas que no." Dijo señalando a Tessa. Aldrich no buscaba embriagarla, aunque imaginaba que Tessa era una persona divertida cuando estaba ebria. Él no se consideraba divertido, a él le daba sueño si bebía demasiado y podía ponerse un poco impertinente, pero tantas reuniones sociales le habían dado buen estómago. Sabía que Emma también aguantaba bien el alcohol, el problema de su esposa era cuando bebía demasiado rápido, y notaba que iba más o menos por ese camino.
Percibió la mirada de Ingrid. "A mi no me veas, Wegener, ya fue mi turno. ¿Emma?" Llamó a su esposa y le puso una mano en la rodilla por mostrarse cariñoso.

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Re: Casi cómodo
Posó su mano sobre la de Aldrich en su rodilla, sonriéndole. Le había parecido divertida la participación de su esposo aunque le faltaba algo. No es que estuviese mal que fuese dirigida a una persona en particular, ella tenía ganas de hacer eso, pero era mejor hacer que la mayoría participe y después de que todos estuviesen un poco ebrios podría atreverse a hacer más cosas. Tenía tiempo sin tomar tequila de dragón así que esperaba poder mantenerse lo suficientemente sobria para no cometer errores.
"Excelente cariño, pero no queremos que Tessa sea la única que salga tambaleándose. Ahora yo digo que nunca he besado a alguien a quien no le supiera el nombre." Declaró sonriendo mirando a todo el mundo. Sabía que Alfie tomaría, de Tessa era muy probable y de Ingrid no estaba segura, pero ella parecía el tipo de chica que se atrevía a salir a clubes nocturnos a disfrutar de su juventud de la manera normal. Emma no podía decir lo mismo.
"Excelente cariño, pero no queremos que Tessa sea la única que salga tambaleándose. Ahora yo digo que nunca he besado a alguien a quien no le supiera el nombre." Declaró sonriendo mirando a todo el mundo. Sabía que Alfie tomaría, de Tessa era muy probable y de Ingrid no estaba segura, pero ella parecía el tipo de chica que se atrevía a salir a clubes nocturnos a disfrutar de su juventud de la manera normal. Emma no podía decir lo mismo.

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Re: Casi cómodo
EMMA GOULDING
Ingrid era mala, de esas personas que eran malintencionadas sólo porque podían y sentían cierto deleite en ello. Emma, que era demasiado orgullosa para admitir que algo se le fue de las manos, estaba más que consciente que la batuta de la situación se le había caído y deslizado lentamente, sin que ella se percatara, hacia los pies de la nueva novia de Alfie. Nunca había deseado ser otra persona, excepto allí, junto a su esposo, frente a los que creía eran los únicos amigos que tenía, frente a Alfie, el hombre del que siempre iba a estar un poco enamorada el cual miraba a su actual novia con ganas de arrancarle la ropa. Su vida no parecía estar bien, para nada bien.
Contención. Debía contener la situación. No sabía lo que estaba pensando Aldrich en ese instante, ni siquiera podía verlo a la cara. Toda su concentración se iba a su expresión facial. Estaba pálida y con las manos frías -Demonios, Aldrich siente mi mano- pensó cuando recordó que ella se la había tomado cuando él puso la suya en su rodilla. Tessa no ayudaba en nada al ahogarse y Alfie tampoco con su reacción. Contención. ¿Cómo podía contener el desastre?
"Tessa, cariño, ¿Necesitas agua? Ralph, capaz quiera agua." Les dijo sin ningún tipo de expresión facial, sintiendo su voz como la de alguien más. Ella no estaba allí y eso no le estaba pasando. Ni siquiera podía tomarse un trago porque estaba en riesgo de temblar. Tenía que calmarse, parecer la que eso no era con ella, terminar la cena y jurarse a sí misma que no volvería a ver a Alfie y a Ingrid, especialmente a ella, porque si lo hacía no estaba segura de lo que sería capaz.
"¿Ahora quien viene? Aldrich, inventa algo, tengo ganas de participar." Le dijo, mirando por primera vez a su esposo, sin poder descifrar sus pensamientos en lo más mínimo.
A Emma le había dado un derrame parecido al de Alfie.
ALDRICH DALTON
Miró la escena como el espectador que era, sabiendo ahora más que nunca que algo ocurría. No sabía si había sido Tessa o la misma Emma quien se lo había hecho saber, pero habiendo escuchado la historia sobre Charlie de la boca de Alfie hace unos cuantos minutos no había que ser un gran alquimista para deducir que su esposa era, probablemente, la hermanita de la Ingrid hablaba.
Sin saber cómo sentirse al respecto todavía, porque Aldrich era un tipo que reacciona con la cabeza fría, estaba seguro de que no pensaba exponer a su esposa de alguna forma, porque ella también era parte de su imagen, por algo se había casado con ella. No le gustaba que le mintieran o que le vieran la cara de idiota, pero si iba a arreglar este asunto no iba a hacer un escándalo. Así que miró a Emma cuando ésta lo miró, pensando que no conocía a esta persona y que eso no sonaba justo para él.
"No podría ponerme en tu contra, cariño. Ingrid, ¿Por qué no dices una tú?" Pidió, desviando la mirada hacia ella.
Ingrid era mala, de esas personas que eran malintencionadas sólo porque podían y sentían cierto deleite en ello. Emma, que era demasiado orgullosa para admitir que algo se le fue de las manos, estaba más que consciente que la batuta de la situación se le había caído y deslizado lentamente, sin que ella se percatara, hacia los pies de la nueva novia de Alfie. Nunca había deseado ser otra persona, excepto allí, junto a su esposo, frente a los que creía eran los únicos amigos que tenía, frente a Alfie, el hombre del que siempre iba a estar un poco enamorada el cual miraba a su actual novia con ganas de arrancarle la ropa. Su vida no parecía estar bien, para nada bien.
Contención. Debía contener la situación. No sabía lo que estaba pensando Aldrich en ese instante, ni siquiera podía verlo a la cara. Toda su concentración se iba a su expresión facial. Estaba pálida y con las manos frías -Demonios, Aldrich siente mi mano- pensó cuando recordó que ella se la había tomado cuando él puso la suya en su rodilla. Tessa no ayudaba en nada al ahogarse y Alfie tampoco con su reacción. Contención. ¿Cómo podía contener el desastre?
"Tessa, cariño, ¿Necesitas agua? Ralph, capaz quiera agua." Les dijo sin ningún tipo de expresión facial, sintiendo su voz como la de alguien más. Ella no estaba allí y eso no le estaba pasando. Ni siquiera podía tomarse un trago porque estaba en riesgo de temblar. Tenía que calmarse, parecer la que eso no era con ella, terminar la cena y jurarse a sí misma que no volvería a ver a Alfie y a Ingrid, especialmente a ella, porque si lo hacía no estaba segura de lo que sería capaz.
"¿Ahora quien viene? Aldrich, inventa algo, tengo ganas de participar." Le dijo, mirando por primera vez a su esposo, sin poder descifrar sus pensamientos en lo más mínimo.
A Emma le había dado un derrame parecido al de Alfie.
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Miró la escena como el espectador que era, sabiendo ahora más que nunca que algo ocurría. No sabía si había sido Tessa o la misma Emma quien se lo había hecho saber, pero habiendo escuchado la historia sobre Charlie de la boca de Alfie hace unos cuantos minutos no había que ser un gran alquimista para deducir que su esposa era, probablemente, la hermanita de la Ingrid hablaba.
Sin saber cómo sentirse al respecto todavía, porque Aldrich era un tipo que reacciona con la cabeza fría, estaba seguro de que no pensaba exponer a su esposa de alguna forma, porque ella también era parte de su imagen, por algo se había casado con ella. No le gustaba que le mintieran o que le vieran la cara de idiota, pero si iba a arreglar este asunto no iba a hacer un escándalo. Así que miró a Emma cuando ésta lo miró, pensando que no conocía a esta persona y que eso no sonaba justo para él.
"No podría ponerme en tu contra, cariño. Ingrid, ¿Por qué no dices una tú?" Pidió, desviando la mirada hacia ella.

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Re: Casi cómodo
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No vio la cara de Emma cuando le pidió a Ingrid que siguiera con el juego, pero a juzgar por el leve tic que sintió en su mano, supo que eso la había dejado fuera de lugar. El punto es que Ingrid sabía mucho más que él, que todos sabían más que él, y no le gustaba ese tipo de desventaja, especialmente tratándose de su esposa. Bien podía esperar a terminar la velada y preguntarle todo a Emma pero ella podía mentirle, y ese es el asunto: empezaba a desconfiar de ella. Todo eso pensó Aldrich en esos momentos, no internalizando el hecho de que Tessa seguía tosiendo.
Miró a Tessa y observó a Ingrid mientras le pasaba el agua sin decir nada. Sintió que el juego se había acabado y si era así, mejor. Empezaba a tener ganas de decirle a Emma que se fueran, aunque estaba consciente de que llevaban menos de dos horas ahí y que apenas había probado bocado. Tendría que pedirle a su elfina que le preparara algo de cenar. En eso miró a Emma, quien era cuatro años más joven que él. Siempre había creído que era muy linda, desde que la conoció. Siempre alejada de los escándalos o de la vida social en general, cosa que le había gustado también. Era un poco decepcionante saber que después de todo ella tenía un pasado un poco turbulento, unida con un tipo mucho mayor, amigo de su hermano y sin ningún estatus social.
-Igual, te pudo haber ido mucho peor- Pensó Aldrich, refiriéndose a su matrimonio arreglado.
No vio la cara de Emma cuando le pidió a Ingrid que siguiera con el juego, pero a juzgar por el leve tic que sintió en su mano, supo que eso la había dejado fuera de lugar. El punto es que Ingrid sabía mucho más que él, que todos sabían más que él, y no le gustaba ese tipo de desventaja, especialmente tratándose de su esposa. Bien podía esperar a terminar la velada y preguntarle todo a Emma pero ella podía mentirle, y ese es el asunto: empezaba a desconfiar de ella. Todo eso pensó Aldrich en esos momentos, no internalizando el hecho de que Tessa seguía tosiendo.
Miró a Tessa y observó a Ingrid mientras le pasaba el agua sin decir nada. Sintió que el juego se había acabado y si era así, mejor. Empezaba a tener ganas de decirle a Emma que se fueran, aunque estaba consciente de que llevaban menos de dos horas ahí y que apenas había probado bocado. Tendría que pedirle a su elfina que le preparara algo de cenar. En eso miró a Emma, quien era cuatro años más joven que él. Siempre había creído que era muy linda, desde que la conoció. Siempre alejada de los escándalos o de la vida social en general, cosa que le había gustado también. Era un poco decepcionante saber que después de todo ella tenía un pasado un poco turbulento, unida con un tipo mucho mayor, amigo de su hermano y sin ningún estatus social.
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Re: Casi cómodo
Y así es como, sin elegancia o titubeos, todo se va a la mierda. Y no cualquier mierda, sino la más pura e irrebatible mierda.
Emma observó como, así como un hielo se derrite con alarmante velocidad, Tessa se volvía irremediablemente loca, soltando todo aquello que pensaba con las capacidades que tiene alguien sin filtro y un título de periodista porque, a pesar de que nada de lo que dijo era positivo, había salido un discurso con palabras bien elegidas y la correcta emoción en la voz. Si Tessa hubiese dicho un discurso político, capaz habría convencido a todos los presentes.
Mantuvo la calma mientras la rubia se descargaba, básicamente porque no había nada que hacer. Y se habría quedado quieta sin decir nada hasta que Tessa señaló a Aldrich y le dijo lo que le dijo. "No te atrevas a señalarlo." Le espetó a Tessa, mirando cómo se incorporaba sobre la mesa con fiereza. No le molestaba que le dijera la verdad aunque no era la persona apropiada para hacerlo, sino que lo tratara como un idiota como si realmente lo fuera. Aldrich no era estúpido, Emma sabía que se había dado cuenta de todo gracias a Ingrid (a la que tampoco le correspondía), pero era demasiado controlado y no estaba en confianza para expresarse. Aldrich no tenía un carácter de mierda, él era tranquilo y metódico. Incluso estando ahí, en una escena que no tenía porqué protagonizar, no estaba haciendo nada más que sostenerle la rodilla a Emma, su esposa que nunca le dijo que, en realidad, no era virtuosa cuando se casaron, que mantuvo una relación secreta por un largo tiempo con un tipo nueve años mayor que ella, de clase media sin ningún lazo con la clase alta mágica. Aldrich se merecía mucho más de lo que Emma le estaba dando ahora y era una grandísima pena darse cuenta de eso hasta ese momento.
Cuando Alfie le habló, Emma lo miró y sonrió "Es que la única que piensa que tenemos algún tipo de motivo más que habernos reunido es Tessa, porque yo sólo quería ver si era posible recuperar parte de mi anterior vida. Veo que me equivoqué y no todo es tu culpa, Tessa." Dijo, mirando a Ingrid con altivez. "¿Sabes qué? Tienes razón, debí haberte escrito, pero tú tampoco me escribiste a mi, ¿O si? Y es curioso que digas que somos un par de crías cuando apenas una situación se pone difícil vas corriendo a esconderte debajo del brazo de tu papá hipogrifo, lo cual, cariño, me parece demasiado extraño." Soltó sin gritar. El tono de voz de Emma era suave pero tenía buena modulación, así que sonaba decidida con sus palabras.
Luego, miró a Alfie. "Gracias por haber organizado esta cena, Alphonse, ha sido casi tan excelente como tu elección de pareja." Le sonrió y abrió su bolso, buscando los galeones para pagar la cena. Ella tampoco quería pasar un minuto más en ese lugar.
Emma observó como, así como un hielo se derrite con alarmante velocidad, Tessa se volvía irremediablemente loca, soltando todo aquello que pensaba con las capacidades que tiene alguien sin filtro y un título de periodista porque, a pesar de que nada de lo que dijo era positivo, había salido un discurso con palabras bien elegidas y la correcta emoción en la voz. Si Tessa hubiese dicho un discurso político, capaz habría convencido a todos los presentes.
Mantuvo la calma mientras la rubia se descargaba, básicamente porque no había nada que hacer. Y se habría quedado quieta sin decir nada hasta que Tessa señaló a Aldrich y le dijo lo que le dijo. "No te atrevas a señalarlo." Le espetó a Tessa, mirando cómo se incorporaba sobre la mesa con fiereza. No le molestaba que le dijera la verdad aunque no era la persona apropiada para hacerlo, sino que lo tratara como un idiota como si realmente lo fuera. Aldrich no era estúpido, Emma sabía que se había dado cuenta de todo gracias a Ingrid (a la que tampoco le correspondía), pero era demasiado controlado y no estaba en confianza para expresarse. Aldrich no tenía un carácter de mierda, él era tranquilo y metódico. Incluso estando ahí, en una escena que no tenía porqué protagonizar, no estaba haciendo nada más que sostenerle la rodilla a Emma, su esposa que nunca le dijo que, en realidad, no era virtuosa cuando se casaron, que mantuvo una relación secreta por un largo tiempo con un tipo nueve años mayor que ella, de clase media sin ningún lazo con la clase alta mágica. Aldrich se merecía mucho más de lo que Emma le estaba dando ahora y era una grandísima pena darse cuenta de eso hasta ese momento.
Cuando Alfie le habló, Emma lo miró y sonrió "Es que la única que piensa que tenemos algún tipo de motivo más que habernos reunido es Tessa, porque yo sólo quería ver si era posible recuperar parte de mi anterior vida. Veo que me equivoqué y no todo es tu culpa, Tessa." Dijo, mirando a Ingrid con altivez. "¿Sabes qué? Tienes razón, debí haberte escrito, pero tú tampoco me escribiste a mi, ¿O si? Y es curioso que digas que somos un par de crías cuando apenas una situación se pone difícil vas corriendo a esconderte debajo del brazo de tu papá hipogrifo, lo cual, cariño, me parece demasiado extraño." Soltó sin gritar. El tono de voz de Emma era suave pero tenía buena modulación, así que sonaba decidida con sus palabras.
Luego, miró a Alfie. "Gracias por haber organizado esta cena, Alphonse, ha sido casi tan excelente como tu elección de pareja." Le sonrió y abrió su bolso, buscando los galeones para pagar la cena. Ella tampoco quería pasar un minuto más en ese lugar.

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Re: Casi cómodo
ALDRICH DALTON
Vaya, las cosas habían cambiado de tono demasiado rápido. Si uno se distraía dos segundos podía perderse de muchas cosas. No que a Aldrich le hubiese pasado, porque estuvo atento a toda la situación a medida que empeoraba, pero le daba esa sensación.
Levantó las cejas mirando a Tessa despotricarse. Cualquier atisbo de simpatía que había sentido por ella se había desvanecido por completo. Le gustaban las personas peculiares pero detestaba sobremanera los arranques explosivos de la gente, además de que esa última frase de ella le sonó muy de niña de nueve años. Claro, Aldrich estaba al tanto de lo que Tessa había pasado durante la guerra, aunque con tantas cosas sucediendo a su alrededor no se acordaba. Aldrich se limitó a observarla y a soltar un bufido incrédulo cuando lo señaló. Si, ya se había dado cuenta de que había una historia que todos se sabían menos él, o al menos en parte. Sonrió de medio lado cuando Emma lo defendió, aunque no era necesario. Realmente le importaba muy poco lo que pensara ese grupo de personas. Quizá había llegado con la idea de caerle bien a los amigos de su esposa, pero después de semejante espectáculo esperaba que Emma no los volviese a ver, en especial a Alfie porque, bueno, era el ex novio.
Miró al mayor de los hijos de la ministra dirigirse a Emma de una forma que no le gustó. "Sra. Dalton." Le corrigió. "Aunque nunca se haya cambiado el apellido." Dijo, mirando a su esposa con una sonrisa. Notó que estaba hurgando en su bolso y suponía que era para buscar dinero. Decidió dejarla hacerlo porque Emma podía ser muy terca en cuanto a pagar. Quien saque la cartera primero es quien lo logra, y casi siempre pagar la cuenta se vuelve un duelo del lejano oeste en las cenas de restaurantes para los Goulding-Dalton.
Vaya, las cosas habían cambiado de tono demasiado rápido. Si uno se distraía dos segundos podía perderse de muchas cosas. No que a Aldrich le hubiese pasado, porque estuvo atento a toda la situación a medida que empeoraba, pero le daba esa sensación.
Levantó las cejas mirando a Tessa despotricarse. Cualquier atisbo de simpatía que había sentido por ella se había desvanecido por completo. Le gustaban las personas peculiares pero detestaba sobremanera los arranques explosivos de la gente, además de que esa última frase de ella le sonó muy de niña de nueve años. Claro, Aldrich estaba al tanto de lo que Tessa había pasado durante la guerra, aunque con tantas cosas sucediendo a su alrededor no se acordaba. Aldrich se limitó a observarla y a soltar un bufido incrédulo cuando lo señaló. Si, ya se había dado cuenta de que había una historia que todos se sabían menos él, o al menos en parte. Sonrió de medio lado cuando Emma lo defendió, aunque no era necesario. Realmente le importaba muy poco lo que pensara ese grupo de personas. Quizá había llegado con la idea de caerle bien a los amigos de su esposa, pero después de semejante espectáculo esperaba que Emma no los volviese a ver, en especial a Alfie porque, bueno, era el ex novio.
Miró al mayor de los hijos de la ministra dirigirse a Emma de una forma que no le gustó. "Sra. Dalton." Le corrigió. "Aunque nunca se haya cambiado el apellido." Dijo, mirando a su esposa con una sonrisa. Notó que estaba hurgando en su bolso y suponía que era para buscar dinero. Decidió dejarla hacerlo porque Emma podía ser muy terca en cuanto a pagar. Quien saque la cartera primero es quien lo logra, y casi siempre pagar la cuenta se vuelve un duelo del lejano oeste en las cenas de restaurantes para los Goulding-Dalton.

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Re: Casi cómodo
Era difícil para Emma sentir algún tipo sensibilidad hacia Tessa después de lo que ella acababa de decir. Emma nunca le hizo nada a Tessa como para que se descargara así con ella, diciéndole cría e insultando a su esposo, independientemente que sean o no el peor modelo de matrimonio. No entendía porqué todo el mundo de repente estaba en su contra. ¿Qué le hizo a Ingrid? ¿Qué le hizo a Tessa? ¡¿Qué le hizo Aldrich a todo el mundo?! ¿Fue porque le pidió a Alfie que buscara las bebidas una segunda vez? Por Merlín, creía que por ser el habitual le tocaba, disculpen por no saber cómo funcionaba todo. Emma defendía a su esposo porque él no tenía vela en ese entierro y aún así querían quemarlo con ella. Era injusto.
Encontró la bolsita con los galeones pero no se dignó a contarlos. Le daba igual si con eso pagaba toda la cena, tampoco era su intención hacerlo pero no pensaba pedir la cuenta y dividir todo en partes iguales. Emma depositó la bolsita con cuidado, haciendo un ruido metálico por el choque de las monedas entre sí. Luego levantó la vista hacia todos.
"Si no les molesta, Aldrich y yo nos vamos retirar." Les dijo en tono solemne, poniéndose de pie. Miró a Tessa sintiéndose un poco mal por dejar las cosas así pero ella no había sido la primera en lanzar el puñal así que lejos estaba de sentirse culpable.
Miró a Aldrich esperando por una señal de que se iban.
Encontró la bolsita con los galeones pero no se dignó a contarlos. Le daba igual si con eso pagaba toda la cena, tampoco era su intención hacerlo pero no pensaba pedir la cuenta y dividir todo en partes iguales. Emma depositó la bolsita con cuidado, haciendo un ruido metálico por el choque de las monedas entre sí. Luego levantó la vista hacia todos.
"Si no les molesta, Aldrich y yo nos vamos retirar." Les dijo en tono solemne, poniéndose de pie. Miró a Tessa sintiéndose un poco mal por dejar las cosas así pero ella no había sido la primera en lanzar el puñal así que lejos estaba de sentirse culpable.
Miró a Aldrich esperando por una señal de que se iban.

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Re: Casi cómodo
EMMA GOULDING
Típico, esto era tan típico de Alfie que en el fondo no se sorprendía, más típico que su sonrisa de comercial de pasta dental, más que los eggs in the basket por la mañana. Como siempre, Alfie hacía como si la loca fuese ella, como si no tuviese razones para reaccionar de la forma en que lo hacía, como si él estuviese exento de toda culpa nada más por ser nueve años mayor. Aquí nadie entendía nada y se pensaban sabios. Todos tenían razón menos ella, y no, miren, la verdad es que en este caso las cosas no eran así.
Emma permaneció de pie, demasiado enfurecida para mover un músculo. Se sentía poseída y aún así su rostro solo mostraba una obvia tensión. Su mirada estaba fija en Alfie, casi incrédula en lo que le decía. "¡¿Y por qué crees que nunca tengo razones para hacer una escena?!" Exclamó en voz alta pero sin gritar. "Dices que me quede para tener una cena 'amena' cuando lo último que has hecho es lograr que eso pase. Llego con ganas de ver a mis viejos amigos y si, conocer a tu novia y no han hecho otra cosa que caernos encima a Aldrich y a mi por una razón que no entiendo." Dijo, obviamente ofendida. Luego miró a Ingrid. "Mi problema contigo, Ingrid, es que dijiste un comentario completamente inapropiado, fuera de lugar e innecesario. Yo no te conozco, así que no me parece correcto que digas comentarios como que yo me metía con Alfie como si fuera cualquier cosa. No somos amigas, no soy Tessa, no sabes cómo soy ni cómo me afectan esas cosas, y no puedes decirme que no sabías lo que hacías porque estabas perfectamente consciente de tus intenciones. Además, ¿Es correcto asumir que a mi esposo no le importaría en lo más mínimo escuchar que su esposa hacía cosas con otro hombre que tampoco conoce sino hasta hoy? ¿Y creen que está bien eso? No lo está, no está nada bien." Explicó, un poco acalorada. No podía ser la única que era sensata en ese lugar y que todos la vean como demente. Volvió a ver a Alfie. "Sabes bien que yo nunca le dije a mis padres porque ellos jamás nos hubiesen aprobado, ¿Con qué motivo contaría una historia que para mi puede ser censurada? ¿Cómo se lo hubiese dicho a Aldrich sin contar toda la historia? Una que francamente me avergüenza, ¿Cómo decirle que tú me engañaste a mi y que a raíz de eso tuviste una niña de la que no supiste hasta casi un año después? En mi mundo, ese es un escándalo que me podía ahorrar." Dijo, sintiendo las palabras salir sin filtro. Debía callarse en ese momento, para no revelar más de lo debido.
Luego miró a Tessa, viendo como colapsaba. Quería sentir lástima por ella pero no podía, aún así trató de buscar las palabras. "No quería lastimarte, Tessa. Pero tú me diste la puñalada primero y no podía quedarme así, me conoces." Soltó con calma. Luego, miró a su esposo con ojos vidriosos. No supo en qué momento le habían dado ganas de llorar "Lamento nunca habértelo dicho, quería dejar todo eso atrás." Le dijo en voz baja. "Y yo también quiero irme de acá." Finalizó.
ALDRICH DALTON*
Se mantuvo imperturbable ante la situación, aquella reunión se había convertido en una pesadilla y el exceso de descaro, estupidez y autoconfianza vacía se paseaba a su alrededor como si él fuera el payaso de la mesa. ¿En serio pensaba que lo era? Aldrich Dalton era el líder de una gran empresa con conexiones internacionales, con un carácter sumido a su voluntad y por el cual debería ser premiado, pues no le iba a dar el lujo a ninguno de los supuestos amigos de su esposa de ser su entretenimiento. Mucho menos a las mujeres como Ingrid, que fácilmente podría caer en la talla de una mujerzuela cara, pero mujerzuela al fin.
No se sentía orgulloso de saber que Emma se había enredado con alguien de la talla de Alphonse Hoover, mucho menos de la historia que los acompañaba, de la mano de ninguno, pero todos cometían errores algunas vez y los pecados para las personas como ellos estaban permitidos, pero no era el momento ni el lugar para hablarlo. Por lo cual le echó una mirada ligera a Alfie sin perder su sonrisa, no sabía qué idea lunática le hacía creer que tenía derecho de decirle a su esposa qué hacer y cuándo, pero no iba a ponerse a discutir con un hombre que no se hacía cargo de sus propios actos, defendía a una mujer falta de amor propio y era acompañado por una pareja que necesitaba con urgencia ayuda psicológica, pues una actitud tan inmadura y falta de carácter no era propia de personas de su edad. Si no supiera en principio a dónde había ido a parar por consentir a Emma, pensaría que aquella era una obra barata, sin ningún tipo de argumento con personajes pobres y planos. La idea ensanchó su sonrisa, aquello no podía ser más patético.
Y muy bien podría sentirse ofendido por el discurso de su esposa, pero no, Emma tenía el mismo derecho de expresarse que todos habían ejercido en aquella mesa, lo que él tuviera que decir sería sólo para ella, no necesitaba participar en el circo del pasado no asumido ni superado. Puso una mano sobre el hombro de su esposa en señal de apoyo, deseaba irse tanto como ella, más aún con los términos que se estaban evidenciando. “Emma puede hacer lo que desee, Alfie.” Comentó dirigiéndose al susodicho con calma y un toque muy evidente de autoridad “Y como su esposo, estoy de acuerdo que nos retiremos, no tenemos nada más que hacer aquí. Ninguno de nosotros.” Los miró a todos volviendo a Alfie al final, mostrando por primera vez su seriedad y alzando ligeramente la barbilla, creyendo que aquello sería suficiente para dejarle en claro al hombre que no pretendía discutir más el tema con ninguno. “Toma tu dinero, querida, no hay necesidad de pagar por un pésimo entretenimiento” Con el pulgar acarició dos veces el hombro de Emma sin mirarla, ya había sido suficiente con todo el papelón que estaban pasando como para derrochar unas cuantas monedas en personas que no lo valían.
*Por Arelis.
Típico, esto era tan típico de Alfie que en el fondo no se sorprendía, más típico que su sonrisa de comercial de pasta dental, más que los eggs in the basket por la mañana. Como siempre, Alfie hacía como si la loca fuese ella, como si no tuviese razones para reaccionar de la forma en que lo hacía, como si él estuviese exento de toda culpa nada más por ser nueve años mayor. Aquí nadie entendía nada y se pensaban sabios. Todos tenían razón menos ella, y no, miren, la verdad es que en este caso las cosas no eran así.
Emma permaneció de pie, demasiado enfurecida para mover un músculo. Se sentía poseída y aún así su rostro solo mostraba una obvia tensión. Su mirada estaba fija en Alfie, casi incrédula en lo que le decía. "¡¿Y por qué crees que nunca tengo razones para hacer una escena?!" Exclamó en voz alta pero sin gritar. "Dices que me quede para tener una cena 'amena' cuando lo último que has hecho es lograr que eso pase. Llego con ganas de ver a mis viejos amigos y si, conocer a tu novia y no han hecho otra cosa que caernos encima a Aldrich y a mi por una razón que no entiendo." Dijo, obviamente ofendida. Luego miró a Ingrid. "Mi problema contigo, Ingrid, es que dijiste un comentario completamente inapropiado, fuera de lugar e innecesario. Yo no te conozco, así que no me parece correcto que digas comentarios como que yo me metía con Alfie como si fuera cualquier cosa. No somos amigas, no soy Tessa, no sabes cómo soy ni cómo me afectan esas cosas, y no puedes decirme que no sabías lo que hacías porque estabas perfectamente consciente de tus intenciones. Además, ¿Es correcto asumir que a mi esposo no le importaría en lo más mínimo escuchar que su esposa hacía cosas con otro hombre que tampoco conoce sino hasta hoy? ¿Y creen que está bien eso? No lo está, no está nada bien." Explicó, un poco acalorada. No podía ser la única que era sensata en ese lugar y que todos la vean como demente. Volvió a ver a Alfie. "Sabes bien que yo nunca le dije a mis padres porque ellos jamás nos hubiesen aprobado, ¿Con qué motivo contaría una historia que para mi puede ser censurada? ¿Cómo se lo hubiese dicho a Aldrich sin contar toda la historia? Una que francamente me avergüenza, ¿Cómo decirle que tú me engañaste a mi y que a raíz de eso tuviste una niña de la que no supiste hasta casi un año después? En mi mundo, ese es un escándalo que me podía ahorrar." Dijo, sintiendo las palabras salir sin filtro. Debía callarse en ese momento, para no revelar más de lo debido.
Luego miró a Tessa, viendo como colapsaba. Quería sentir lástima por ella pero no podía, aún así trató de buscar las palabras. "No quería lastimarte, Tessa. Pero tú me diste la puñalada primero y no podía quedarme así, me conoces." Soltó con calma. Luego, miró a su esposo con ojos vidriosos. No supo en qué momento le habían dado ganas de llorar "Lamento nunca habértelo dicho, quería dejar todo eso atrás." Le dijo en voz baja. "Y yo también quiero irme de acá." Finalizó.
ALDRICH DALTON*
Se mantuvo imperturbable ante la situación, aquella reunión se había convertido en una pesadilla y el exceso de descaro, estupidez y autoconfianza vacía se paseaba a su alrededor como si él fuera el payaso de la mesa. ¿En serio pensaba que lo era? Aldrich Dalton era el líder de una gran empresa con conexiones internacionales, con un carácter sumido a su voluntad y por el cual debería ser premiado, pues no le iba a dar el lujo a ninguno de los supuestos amigos de su esposa de ser su entretenimiento. Mucho menos a las mujeres como Ingrid, que fácilmente podría caer en la talla de una mujerzuela cara, pero mujerzuela al fin.
No se sentía orgulloso de saber que Emma se había enredado con alguien de la talla de Alphonse Hoover, mucho menos de la historia que los acompañaba, de la mano de ninguno, pero todos cometían errores algunas vez y los pecados para las personas como ellos estaban permitidos, pero no era el momento ni el lugar para hablarlo. Por lo cual le echó una mirada ligera a Alfie sin perder su sonrisa, no sabía qué idea lunática le hacía creer que tenía derecho de decirle a su esposa qué hacer y cuándo, pero no iba a ponerse a discutir con un hombre que no se hacía cargo de sus propios actos, defendía a una mujer falta de amor propio y era acompañado por una pareja que necesitaba con urgencia ayuda psicológica, pues una actitud tan inmadura y falta de carácter no era propia de personas de su edad. Si no supiera en principio a dónde había ido a parar por consentir a Emma, pensaría que aquella era una obra barata, sin ningún tipo de argumento con personajes pobres y planos. La idea ensanchó su sonrisa, aquello no podía ser más patético.
Y muy bien podría sentirse ofendido por el discurso de su esposa, pero no, Emma tenía el mismo derecho de expresarse que todos habían ejercido en aquella mesa, lo que él tuviera que decir sería sólo para ella, no necesitaba participar en el circo del pasado no asumido ni superado. Puso una mano sobre el hombro de su esposa en señal de apoyo, deseaba irse tanto como ella, más aún con los términos que se estaban evidenciando. “Emma puede hacer lo que desee, Alfie.” Comentó dirigiéndose al susodicho con calma y un toque muy evidente de autoridad “Y como su esposo, estoy de acuerdo que nos retiremos, no tenemos nada más que hacer aquí. Ninguno de nosotros.” Los miró a todos volviendo a Alfie al final, mostrando por primera vez su seriedad y alzando ligeramente la barbilla, creyendo que aquello sería suficiente para dejarle en claro al hombre que no pretendía discutir más el tema con ninguno. “Toma tu dinero, querida, no hay necesidad de pagar por un pésimo entretenimiento” Con el pulgar acarició dos veces el hombro de Emma sin mirarla, ya había sido suficiente con todo el papelón que estaban pasando como para derrochar unas cuantas monedas en personas que no lo valían.
*Por Arelis.
