Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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- Frankie Gibbs
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Lo miró, sonriendo de lado "Suenas como si no supieras que puedo cuidarme sola, Bob." Dijo, y le chocó el hombro otra vez, para animarlo y quitarle esa cara de drama.
La pregunta la hizo pensar. La verdad es que Frankie pensaba muy poco en el cómo y simplemente se lanzaba a hacerlo. Esa era la clave para esto: no pensar demasiado las cosas para que no puedas arrepentirte después. De hecho, con Bertie estaba faltando a su filosofía de vida porque sí que tenía que pensar antes de actuar si quería preservar su amistad con él y no hacerle daño a Addy, aunque nada más le haría daño si Bertie la quería de vuelta, que no, así que ella estaba más a salvo.
"No sé. A lo mejor me ayudo con una escoba, igual tengo que subir de alguna manera." dijo, encogiéndose de hombros. No era una idea demasiado madura, de todas formas "Y podría hacerlo de madrugada y hasta las cinco treinta. No tengo problemas con eso." Agregó, como si nada. Era todo una situación muy hipotética. Estaba en un hiatus hasta el año que viene, al menos, hasta que termine sus TIMOs y los profesores dejen de tener un ojo en ella. El golpe maestro, diría Jack. No sabía si el asunto del reloj iba a contar como la hazaña épica que necesitaba para su regreso. Tenía que practicar bastante, ejercitar los brazos. Bertie tenía razón, no debía ser tan sencillo aguantar tres horas colgada de sus manos. Debía pensar en algo más.
La pregunta la hizo pensar. La verdad es que Frankie pensaba muy poco en el cómo y simplemente se lanzaba a hacerlo. Esa era la clave para esto: no pensar demasiado las cosas para que no puedas arrepentirte después. De hecho, con Bertie estaba faltando a su filosofía de vida porque sí que tenía que pensar antes de actuar si quería preservar su amistad con él y no hacerle daño a Addy, aunque nada más le haría daño si Bertie la quería de vuelta, que no, así que ella estaba más a salvo.
"No sé. A lo mejor me ayudo con una escoba, igual tengo que subir de alguna manera." dijo, encogiéndose de hombros. No era una idea demasiado madura, de todas formas "Y podría hacerlo de madrugada y hasta las cinco treinta. No tengo problemas con eso." Agregó, como si nada. Era todo una situación muy hipotética. Estaba en un hiatus hasta el año que viene, al menos, hasta que termine sus TIMOs y los profesores dejen de tener un ojo en ella. El golpe maestro, diría Jack. No sabía si el asunto del reloj iba a contar como la hazaña épica que necesitaba para su regreso. Tenía que practicar bastante, ejercitar los brazos. Bertie tenía razón, no debía ser tan sencillo aguantar tres horas colgada de sus manos. Debía pensar en algo más.

- Frankie Gibbs
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((A mi Frankie interior, exterior, isotérmica, exotérmica y demases. Lo vi como mil veces. Tu banner: ufff))
Si sabía, pero todavía tenía la esperanza de que lo iban a destituir en el futuro cercano. A lo mejor su golpe maestro le hará perder tanto la cabeza que querrá renunciar, no sé. Soñar no costaba nada porque Bertie no vende sueños.
A este punto de la historia, Frankie sentía que podía leer, sino perfectamente, muy bien a Bertie para saber sus caras de tristeza, preocupación y esa que estaba haciendo ahora que ni idea. Frunció el ceño, un tanto preocupada de no poder entender lo que le estaba pasando "¿Qué?" Preguntó, pero luego él llegaba y le ponía esa sonrisa incómoda y le decía que nada, como si Frankie se conformara con eso. Ella no podía quedarse así, parecía que eso que estaba pensando (y no diciendo) era importante y que no debía dejarlo pasar "No. Ahora. Me. Dices." Dijo, sonando como si lo estuviese amenazando por el tono grave de su voz.
Si sabía, pero todavía tenía la esperanza de que lo iban a destituir en el futuro cercano. A lo mejor su golpe maestro le hará perder tanto la cabeza que querrá renunciar, no sé. Soñar no costaba nada porque Bertie no vende sueños.
A este punto de la historia, Frankie sentía que podía leer, sino perfectamente, muy bien a Bertie para saber sus caras de tristeza, preocupación y esa que estaba haciendo ahora que ni idea. Frunció el ceño, un tanto preocupada de no poder entender lo que le estaba pasando "¿Qué?" Preguntó, pero luego él llegaba y le ponía esa sonrisa incómoda y le decía que nada, como si Frankie se conformara con eso. Ella no podía quedarse así, parecía que eso que estaba pensando (y no diciendo) era importante y que no debía dejarlo pasar "No. Ahora. Me. Dices." Dijo, sonando como si lo estuviese amenazando por el tono grave de su voz.

- Frankie Gibbs
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((Eso fue como... Dios, no. Lo volveré a ver. También me leeré esos libros, nada más por él. Lo que has hecho.))
A Frankie siempre le confundían las mejillas rojas. Había muchas razones por las que alguien puede enrojecer: vergüenza, calor, frío, fiebre, dos picadas de zancudo en cada mejilla, una cachetada, un rasguño... Tantas pero tantas razones y Frankie nunca sabía cuál elegir. Esperaba que no fuese fiebre, no quería que Bertie se enfermara. Si estaba enfermo no podía darle clases, y si no podía darle clases ella iba a estar deprimida todo el día, o seria, porque deprimida era como muy fuerte para alguien tan activo como Frankie.
Lo escuchó y sonrió. Claro que él no se debía preocupar por ella, Frankie siempre sabía qué hacer en el momento más crítico, casi como una habilidad innata. Si ella tuviese un superpoder, seguro sería la supervivencia. Claro que no al estilo de Bear Grylls, aunque seguro que si tiras a Frankie en una selva no se muere. Dormiría en los árboles cual mono para cuidarse de las criaturas de noche y no le tendría miedo a los animales, lo que le ayudaría a cazar.
No, Bertie no debía preocuparse por ella, aunque le dolía un poco que no lo hiciera.
Se miró los zapatos al caminar, pensando que si no tuviesen esa plataforma que le aumenta como cinco centímetros se vería mucho más pequeña que Bob. Se preguntó cómo se verían ellos juntos, si físicamente hacen una buena pareja. No que ella le preste atención a esas cosas pero aún así...
"No me molestaría que te preocuparas por mi de vez en cuando, eso es lindo." Dijo, sin quitarle la vista a sus zapatos. Ahora era su turno de enrojecer. La razón era la vergüenza, porque no paraba de decir verdades que eran mejor guardarlas en lo más profundo de su ser, ahí donde están sus mayores temores y la realidad de que su papá no le prestaba atención.
Suerte para ella que ya estaban frente a las puertas de la torre "¡Mira! Llegamos." Exclamó con una sonrisa nerviosa.
A Frankie siempre le confundían las mejillas rojas. Había muchas razones por las que alguien puede enrojecer: vergüenza, calor, frío, fiebre, dos picadas de zancudo en cada mejilla, una cachetada, un rasguño... Tantas pero tantas razones y Frankie nunca sabía cuál elegir. Esperaba que no fuese fiebre, no quería que Bertie se enfermara. Si estaba enfermo no podía darle clases, y si no podía darle clases ella iba a estar deprimida todo el día, o seria, porque deprimida era como muy fuerte para alguien tan activo como Frankie.
Lo escuchó y sonrió. Claro que él no se debía preocupar por ella, Frankie siempre sabía qué hacer en el momento más crítico, casi como una habilidad innata. Si ella tuviese un superpoder, seguro sería la supervivencia. Claro que no al estilo de Bear Grylls, aunque seguro que si tiras a Frankie en una selva no se muere. Dormiría en los árboles cual mono para cuidarse de las criaturas de noche y no le tendría miedo a los animales, lo que le ayudaría a cazar.
No, Bertie no debía preocuparse por ella, aunque le dolía un poco que no lo hiciera.
Se miró los zapatos al caminar, pensando que si no tuviesen esa plataforma que le aumenta como cinco centímetros se vería mucho más pequeña que Bob. Se preguntó cómo se verían ellos juntos, si físicamente hacen una buena pareja. No que ella le preste atención a esas cosas pero aún así...
"No me molestaría que te preocuparas por mi de vez en cuando, eso es lindo." Dijo, sin quitarle la vista a sus zapatos. Ahora era su turno de enrojecer. La razón era la vergüenza, porque no paraba de decir verdades que eran mejor guardarlas en lo más profundo de su ser, ahí donde están sus mayores temores y la realidad de que su papá no le prestaba atención.
Suerte para ella que ya estaban frente a las puertas de la torre "¡Mira! Llegamos." Exclamó con una sonrisa nerviosa.

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((Claro. Dije "Noooooooo, Bertie noooooooooo." en el momento apropiado.))
Yo no se si es posible o no. Es bonito e Irlandés, razones suficientes para escuchar sus palabras.
Alzó la mirada y posó sus ojos celeste sobre los cafés de él "Pero acabas de decir que..." Se detuvo, pensando a tiempo que era mejor dejar el tema. Si seguía hablando iba a terminar admitiendo demasiadas cosas, haciendo que todo el trabajo de esas semanas se fuera por las cañerías cual Myrtle la llorona buscando salir en una ducha masculina.
"Nada. ¡Carrerahastaeltercerpisodelreloj!" Le pegó en el hombro, porque no podía faltar su intento de aligerar la situación a base de golpes.
Salió disparada hacia adentro de la torre, pasando las puertas, tratando de llegar a una de las escaleras laterales que la iban a llevar al segundo piso de la torre, el cuarto piso del castillo.
Yo no se si es posible o no. Es bonito e Irlandés, razones suficientes para escuchar sus palabras.
Alzó la mirada y posó sus ojos celeste sobre los cafés de él "Pero acabas de decir que..." Se detuvo, pensando a tiempo que era mejor dejar el tema. Si seguía hablando iba a terminar admitiendo demasiadas cosas, haciendo que todo el trabajo de esas semanas se fuera por las cañerías cual Myrtle la llorona buscando salir en una ducha masculina.
"Nada. ¡Carrerahastaeltercerpisodelreloj!" Le pegó en el hombro, porque no podía faltar su intento de aligerar la situación a base de golpes.
Salió disparada hacia adentro de la torre, pasando las puertas, tratando de llegar a una de las escaleras laterales que la iban a llevar al segundo piso de la torre, el cuarto piso del castillo.

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((Lloré con Ygritte, obviamente. Con el "We should have stayed in the cave." y "You know nothing, Jon Snow." me mataron.))
Frankie, que había subido unos tres kilos ese año escolar (se veían reflejados en sus brazos y caderas), no estaba tan en mala forma como Bertie, pero no dejaba de ser algo lenta por sus piernas cortas.
En cierto punto, casi al llegar al segundo piso de la torre, Frankie se cruzó el bolso de Bertie para poder correr mejor. Al escuchar el grito de Bob ella rió, divertida "¡¿A quién carajos le importa?!" Soltó, casi en un jadeo, y siguió subiendo. Le ganaría, había agarrado ventaja así que debía ganar.
Frankie recordó esa carrera que hizo en la casa de Fletwock en pascuas, cuando él la detuvo porque no quería perturbar a sus caballos.
Quería que eso pasara de nuevo. Que Bertie la detuviera rodeándola con los brazos. No le importaba si le tocaba las tetas en el trayecto.
Frankie, que había subido unos tres kilos ese año escolar (se veían reflejados en sus brazos y caderas), no estaba tan en mala forma como Bertie, pero no dejaba de ser algo lenta por sus piernas cortas.
En cierto punto, casi al llegar al segundo piso de la torre, Frankie se cruzó el bolso de Bertie para poder correr mejor. Al escuchar el grito de Bob ella rió, divertida "¡¿A quién carajos le importa?!" Soltó, casi en un jadeo, y siguió subiendo. Le ganaría, había agarrado ventaja así que debía ganar.
Frankie recordó esa carrera que hizo en la casa de Fletwock en pascuas, cuando él la detuvo porque no quería perturbar a sus caballos.
Quería que eso pasara de nuevo. Que Bertie la detuviera rodeándola con los brazos. No le importaba si le tocaba las tetas en el trayecto.

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((JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Este, en su momento, me dio mucha risa.))
Le gustaba todo esto, quizás le gustaba demasiado. Ella siempre había sabido que, entre todas las personas que conocía, Bob era el que más le hacía reír, y sentía que el sentimiento era mutuo.
Ellos se conocían el humor, sabían cómo pasar un buen rato juntos, aligerar las situaciones y mejorar el día del otro. Capaz debería hablar por sí misma y no por él, pero algo en su risa le hizo confirmar su teoría. Ellos estaban bien juntos.
Un ruido le hizo voltear y se detuvo unos segundos, preocupada por el estado de él. No rió, como hubiese hecho hace unos meses antes de darse cuenta que le gustaba, porque la torpeza de Bob siempre se prestaba a burla. Estuvo a punto de acercársele para ver su estado pero él ya estaba de nuevo en la marcha. Y ella se había detenido. "Joder." Dijo, y siguió corriendo.
Ahora sí le pisaba los talones.
Le gustaba todo esto, quizás le gustaba demasiado. Ella siempre había sabido que, entre todas las personas que conocía, Bob era el que más le hacía reír, y sentía que el sentimiento era mutuo.
Ellos se conocían el humor, sabían cómo pasar un buen rato juntos, aligerar las situaciones y mejorar el día del otro. Capaz debería hablar por sí misma y no por él, pero algo en su risa le hizo confirmar su teoría. Ellos estaban bien juntos.
Un ruido le hizo voltear y se detuvo unos segundos, preocupada por el estado de él. No rió, como hubiese hecho hace unos meses antes de darse cuenta que le gustaba, porque la torpeza de Bob siempre se prestaba a burla. Estuvo a punto de acercársele para ver su estado pero él ya estaba de nuevo en la marcha. Y ella se había detenido. "Joder." Dijo, y siguió corriendo.
Ahora sí le pisaba los talones.

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La nueva apuesta la hizo sonreír, y lo único que pudo pensar era en que quería llegar primero y pedirle un beso, porque no estaba pensando nada de nada.
"¡Bien! ¡El que toque el último escalón gana!" Dijo entre jadeos, tratando de activar todos sus músculos (y, ¿por qué no? La grasa también) para acelerar el paso. Estaban casi ahí, tenía a Bertie casi al lado hasta que él se tropezó y, de nuevo, sin pensarlo, Frankie se detuvo un segundo para ofrecerle el brazo y ayudarlo a levantarse. Dijo otra maldición porque ahora que lo había ayudado, se estaban rozando los hombros de lo parejos que iban.
Bertie sólo tenía que dar una de sus zancadas para llegar antes que ella y Frankie sólo podía esperar a que tropezara de nuevo porque seguro no lo ayudaría esta vez.
"¡Bien! ¡El que toque el último escalón gana!" Dijo entre jadeos, tratando de activar todos sus músculos (y, ¿por qué no? La grasa también) para acelerar el paso. Estaban casi ahí, tenía a Bertie casi al lado hasta que él se tropezó y, de nuevo, sin pensarlo, Frankie se detuvo un segundo para ofrecerle el brazo y ayudarlo a levantarse. Dijo otra maldición porque ahora que lo había ayudado, se estaban rozando los hombros de lo parejos que iban.
Bertie sólo tenía que dar una de sus zancadas para llegar antes que ella y Frankie sólo podía esperar a que tropezara de nuevo porque seguro no lo ayudaría esta vez.

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Frankie pisó el último escalón primero con una sonrisa triunfante. Tuvo que encorvarse y apoyar las manos en las rodillas para recuperar un poco el aliento. También dejó caer el bolso de Bertie al suelo pero con mucha menos delicadeza, porque ella era una bruta para todo.
"Lo que quieras, perdedor." Dijo burlona, todavía encorvada. Frankie era tanto una pésima perdedora como una pésima ganadora, como Fletwock. Sus mejillas estaban apenas rosadas pero sentía mucho calor en el cuello y nuca, así que con una mano se levantó el cabello por atrás para que le circulara un poco el aire al tiempo que se ponía erguida.
No podía creer que había ganado, incluso después de haberlo ayudado chorrocientas mil veces. Bertie definitivamente no nació para los deportes.
"Ahora tendrás que hacer lo que yo te pida, ¿No?" Preguntó, poniendo un tonito burlón en la voz. Apenas dijo eso se dio cuenta de la realidad y ésta la empapó como un balde de agua fría.
Ella no podía pedirle a Bertie un beso, ¿Por qué había creído que podía hacer semejante cosa? Él tenía novia desde hace mil años, ella lo sabía, pero su subconsciente insistía en olvidarlo.
Ya no quería su premio. No tenía nada que hacer con él. Hubiese preferido que él ganara.
Se quedó en silencio, esperando a que él recuperara el aliento para ubicarse en un mejor lugar de la torre, todavía pensando en otra cosa que quisiera de él aparte de su boca. Un mechón de pelo, tal vez, nada más para saber cómo olía.
"Lo que quieras, perdedor." Dijo burlona, todavía encorvada. Frankie era tanto una pésima perdedora como una pésima ganadora, como Fletwock. Sus mejillas estaban apenas rosadas pero sentía mucho calor en el cuello y nuca, así que con una mano se levantó el cabello por atrás para que le circulara un poco el aire al tiempo que se ponía erguida.
No podía creer que había ganado, incluso después de haberlo ayudado chorrocientas mil veces. Bertie definitivamente no nació para los deportes.
"Ahora tendrás que hacer lo que yo te pida, ¿No?" Preguntó, poniendo un tonito burlón en la voz. Apenas dijo eso se dio cuenta de la realidad y ésta la empapó como un balde de agua fría.
Ella no podía pedirle a Bertie un beso, ¿Por qué había creído que podía hacer semejante cosa? Él tenía novia desde hace mil años, ella lo sabía, pero su subconsciente insistía en olvidarlo.
Ya no quería su premio. No tenía nada que hacer con él. Hubiese preferido que él ganara.
Se quedó en silencio, esperando a que él recuperara el aliento para ubicarse en un mejor lugar de la torre, todavía pensando en otra cosa que quisiera de él aparte de su boca. Un mechón de pelo, tal vez, nada más para saber cómo olía.

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Al principio no entendió a qué le estaba diciendo que no, porque estaba bastante más lenta ese día. Luego, entendió que era por su bolso e hizo una mueca, alzando las cejas "Oh, lo siento." Se arrodillo en el piso y abrió el bolso de Bertie, sin preguntarle si podía. Lo primero que vio fue un manchón negro sobre algo blanco y ya no quiso ver más. Un tintero se había abierto (o roto), mojando todo a su alcance. Cerró el bolso y miró a Bertie, completamente apenada "Te compraré otro bolso, no te preocupes." Dijo, y antes de que Bertie pudiese acercarse a ver el daño, Frankie apartó el bolso detrás de ella "No veas." Le dijo casi en una petición. Ya no se le iba a olvidar jamás que el hecho de que no pese nada no significa que no tenga nada dentro.
Se mordió el labio inferior "¡No lo soy! Lo siento, fue sin querer." Se disculpó una vez más, pensando que todavía se refería al asunto del bolso. Debía también comprarle un tintero y pergaminos nuevos, por decencia.
Se tranquilizó un poco cuando vio que sonreía. No parecía molesto con ella por arruinar posiblemente algún trabajo importante que podía ser o no para mañana. La declaración de Bob, a su vez, la dejó intrigada "¿Qué me ibas a pedir?" Preguntó mientras se ponía de pie.
Se mordió el labio inferior "¡No lo soy! Lo siento, fue sin querer." Se disculpó una vez más, pensando que todavía se refería al asunto del bolso. Debía también comprarle un tintero y pergaminos nuevos, por decencia.
Se tranquilizó un poco cuando vio que sonreía. No parecía molesto con ella por arruinar posiblemente algún trabajo importante que podía ser o no para mañana. La declaración de Bob, a su vez, la dejó intrigada "¿Qué me ibas a pedir?" Preguntó mientras se ponía de pie.

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Él podía estar todo sudado, cubierto de barro o hasta oler raro, a Frankie todavía le parecería bonito. Bertie era como ella: no obviamente atractivo pero tenía algo. Claro que no era la única en notarlo, porque había ganado rey de San Valentín y más de una debió votarlo no sólo por su carisma y variedad de productos en el mercado sino también por su apariencia. Bertie era uno de esos larguiruchos que eran agradables a la vista, lo que es muy difícil de encontrar, ahí estaba lo especial.
Sintió la cercanía de Bertie de inmediato y casi podía decir que si se inclinaba un poco podía llegar a besarlo. Luego él se arrodilló, enrojecido y esta vez Frankie podía adivinar el porqué, lo que hizo que ella también se sonrojara. Volvió a arrodillarse para pasarle el bolso, no porque él no pudiese hacerlo, sino porque estaba detrás de ella y se le era más fácil alcanzarlo.
Se mordió el labio inferior mientras lo veía revisando el bolso, sin entender porqué tenía que hacerlo cuando le dijo que pagaría por él y porqué tenía que poner esa cara. Llegó un punto en el cual Frankie no podía soportarlo más, así que gateó con las rodillas para acercarse a él y lo agarró por la muñeca que estaba sosteniendo el pergamino manchado "¿Puedes parar? Ya me siento bastante culpable para que además pongas esa cara. Me matas." Dijo, y no fue hasta ese momento que se dio cuenta de lo cerca que estaba de él y de que, ahora que lo tenía agarrado por la muñeca, simplemente tenía que jalarlo hacia ella como la bruta que era para besarlo.
Lo miró a los ojos y luego a boca, ojos de nuevo, boca, ojos, boca, ojos, boca. -MuévetemuéveteMUÉVETE.- Le dijo su voz mental a su cerebro para que mandara la señal a su cuerpo, pero nadie quería cooperar, porque su cuerpo se quería quedar así: cerca de él, sosteniéndolo de la muñeca, viendo sus pequeñísimos labios y cara brillante y sudorosa. Era casi doloroso verlo.
Sintió la cercanía de Bertie de inmediato y casi podía decir que si se inclinaba un poco podía llegar a besarlo. Luego él se arrodilló, enrojecido y esta vez Frankie podía adivinar el porqué, lo que hizo que ella también se sonrojara. Volvió a arrodillarse para pasarle el bolso, no porque él no pudiese hacerlo, sino porque estaba detrás de ella y se le era más fácil alcanzarlo.
Se mordió el labio inferior mientras lo veía revisando el bolso, sin entender porqué tenía que hacerlo cuando le dijo que pagaría por él y porqué tenía que poner esa cara. Llegó un punto en el cual Frankie no podía soportarlo más, así que gateó con las rodillas para acercarse a él y lo agarró por la muñeca que estaba sosteniendo el pergamino manchado "¿Puedes parar? Ya me siento bastante culpable para que además pongas esa cara. Me matas." Dijo, y no fue hasta ese momento que se dio cuenta de lo cerca que estaba de él y de que, ahora que lo tenía agarrado por la muñeca, simplemente tenía que jalarlo hacia ella como la bruta que era para besarlo.
Lo miró a los ojos y luego a boca, ojos de nuevo, boca, ojos, boca, ojos, boca. -MuévetemuéveteMUÉVETE.- Le dijo su voz mental a su cerebro para que mandara la señal a su cuerpo, pero nadie quería cooperar, porque su cuerpo se quería quedar así: cerca de él, sosteniéndolo de la muñeca, viendo sus pequeñísimos labios y cara brillante y sudorosa. Era casi doloroso verlo.

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Probablemente se hubiese quedado así si Bertie no se hubiese enderezado, que fue como una señal indirecta para que Frankie se alejara. Obvio que él no quería que ella se acercara mucho más. Él no la quería y tenía novia, una novia muy buena que su cerebro no dejaba de olvidar.
Lo soltó de la muñeca y miró las manos de Bertie, simplemente para ver otra cosa. Su cara había enrojecido, quizás no tanto como la de él porque su piel era distinta pero se notaba el cambio de color "Ya dije que lo sentía." Le dijo con aire de tristeza y por la posición (cabeza gacha) también se veía sumisa. Él no la quería y ella casi le da un beso. Seguro había arruinado todo con lo que acababa de hacer, Bertie ya se dio cuenta y ahora la iba a tratar diferente.
Cambió de posición de estar arrodillada a sentarse sobre su trasero y colocó las piernas en forma de indio, esperando a que Bertie terminara con su escena de hacerla sentir culpable y no querida por él, para luego fingir que estaba pasando un estupendo momento en la friendzone. Sólo dale unos minutos.
Lo soltó de la muñeca y miró las manos de Bertie, simplemente para ver otra cosa. Su cara había enrojecido, quizás no tanto como la de él porque su piel era distinta pero se notaba el cambio de color "Ya dije que lo sentía." Le dijo con aire de tristeza y por la posición (cabeza gacha) también se veía sumisa. Él no la quería y ella casi le da un beso. Seguro había arruinado todo con lo que acababa de hacer, Bertie ya se dio cuenta y ahora la iba a tratar diferente.
Cambió de posición de estar arrodillada a sentarse sobre su trasero y colocó las piernas en forma de indio, esperando a que Bertie terminara con su escena de hacerla sentir culpable y no querida por él, para luego fingir que estaba pasando un estupendo momento en la friendzone. Sólo dale unos minutos.

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Se echó hacia atrás apenas cuando Bertie la empujó suavecito. Tuvo que esbozar una sonrisa con eso, porque él era tan delicado con todo y eso le daba risa, incluso su caligrafía era mucho más ordenada que la de ella que la imagino haciendo trazos gruesos por afincar mucho y usando mayúsculas y minúsculas con ningún tipo de criterio. Alzó la mirada, que todavía estaba triste, pero con la expresión más relajada. No le creía que no estaba enfadado pero sus palabras igual le hicieron efecto.
"No debería pedirte nada después de esto." Le señaló el bolso. No quería pedirle nada en realidad porque nada se le venía a la mente. Si algo romántico no estaba sobre la mesa pues no había mucho que ella quisiera de él. "Además, temo que puedas romperte si te pido que hagas algo conmigo." Soltó una risa corta, tratando de aligerar el ambiente. Ella se recuperaba rápido de las tristezas, pero el hecho de tener a Bertie en frente la obligaba a acelerar el proceso. Si estuviese sola no sabría qué haría, si estaría en cama triste toda la tarde, o hasta que Ramona, con la simpatía que la caracterizaba, le preguntara qué le pasaba. Lo normal.
"No debería pedirte nada después de esto." Le señaló el bolso. No quería pedirle nada en realidad porque nada se le venía a la mente. Si algo romántico no estaba sobre la mesa pues no había mucho que ella quisiera de él. "Además, temo que puedas romperte si te pido que hagas algo conmigo." Soltó una risa corta, tratando de aligerar el ambiente. Ella se recuperaba rápido de las tristezas, pero el hecho de tener a Bertie en frente la obligaba a acelerar el proceso. Si estuviese sola no sabría qué haría, si estaría en cama triste toda la tarde, o hasta que Ramona, con la simpatía que la caracterizaba, le preguntara qué le pasaba. Lo normal.

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((JAJAJAJAJA.))
No es que sólo tenga intereses románticos con él, es que sobre amistad ya estaban ahí hace rato y Frankie no quiere afianzar esa zona más de la cuenta, sería hundirse más en el mismo caldero.
Torció la boca y lo miró dudosa "No sé, no quiero dañar tu piel de princesa con moretones y raspones, Bob." Dijo, burlándose de él, recuperando su buen humor de a poco. La verdad es que no quería que él saliera dañado haciendo cualquier locura como las que ella hace. No le gustaba hacer las cosas sola pero sabía que se sentiría de lo peor si su compañero de hazañas sale perjudicado por culpa de ella.
Puede jugar con su vida pero definitivamente no con la de los demás.
"De cualquier forma, estoy en paro laboral. No podemos hacer nada." Se encogió de hombros, fingiendo tristeza. Algo le decía que Bob no se iba a quedar sin castigo y eso le iba a complicar algo las cosas.
No es que sólo tenga intereses románticos con él, es que sobre amistad ya estaban ahí hace rato y Frankie no quiere afianzar esa zona más de la cuenta, sería hundirse más en el mismo caldero.
Torció la boca y lo miró dudosa "No sé, no quiero dañar tu piel de princesa con moretones y raspones, Bob." Dijo, burlándose de él, recuperando su buen humor de a poco. La verdad es que no quería que él saliera dañado haciendo cualquier locura como las que ella hace. No le gustaba hacer las cosas sola pero sabía que se sentiría de lo peor si su compañero de hazañas sale perjudicado por culpa de ella.
Puede jugar con su vida pero definitivamente no con la de los demás.
"De cualquier forma, estoy en paro laboral. No podemos hacer nada." Se encogió de hombros, fingiendo tristeza. Algo le decía que Bob no se iba a quedar sin castigo y eso le iba a complicar algo las cosas.

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Tragó saliva cuando lo vio desabotonarse la camisa. Enrojeció y apartó la mirada casi como reflejo. Luego volvió a verlo y rió, nerviosamente, sintiéndose una completa idiota. En realidad, no había entendido lo que Bertie quiso hacer, porque para ella sus golpes son como roces de algodón de azúcar en su piel "No sé de qué me estás hablando." Dijo, frunciendo el ceño.
Frankie jamás pensaría que tiene a Bertie todo marcado por sus golpes amistosos. Quedaría horrorizada de saberlo y trataría de evitarlo, luego lo olvidaría y lo golpearía igual, porque su memoria es pésima.
Puso los ojos en blanco "Vaya que eres terco." Opinó sincera mientras lo imitaba poniéndose de pie. Se quedó en el lugar, sin saber bien qué era lo que Bertie quería hacer en su lugar preferido. Probablemente estar simplemente pero igual esperó sus instrucciones.
Frankie jamás pensaría que tiene a Bertie todo marcado por sus golpes amistosos. Quedaría horrorizada de saberlo y trataría de evitarlo, luego lo olvidaría y lo golpearía igual, porque su memoria es pésima.
Puso los ojos en blanco "Vaya que eres terco." Opinó sincera mientras lo imitaba poniéndose de pie. Se quedó en el lugar, sin saber bien qué era lo que Bertie quería hacer en su lugar preferido. Probablemente estar simplemente pero igual esperó sus instrucciones.

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((Pues yo le meto a esos huesitos sin camisa. A mi me gustan los huesitos. Los de él son de lo más lindos.))
Negó con la cabeza sonriendo "Y tú eres el ser más incoherente. ¿No deberías alegrarte de que no quiero hacerte hacer algo que no quieres hacer?" Dijo, sonando un poco como trabalenguas. "Y sabes bien que no puede ser cualquier cosa." Sentenció, mirando hacia otro lado, pensando en lo que realmente quería sabiendo que no podía pedírselo.
No sabía qué era lo que le preocupaba más, arruinar una relación de cinco años o arruinar una amistad de cinco años. Igual no podía arruinar nada, porque él no la quería de vuelta.
Quizás si lo ponía todo como un juego, como un experimento, no tenía que perderlo.
Lo miró y abrió la boca, pensando en una forma de torcer las cosas y que no se viera su verdadera intención. La cerró. Ella era pésima con eso de la labia, él se daría cuenta, claro que se daría cuenta.
"No, olvídalo. Prefiero que me compres algo. No importa si es carbón." Dijo, sonando un poco molesta pero no con él sino consigo misma.
Negó con la cabeza sonriendo "Y tú eres el ser más incoherente. ¿No deberías alegrarte de que no quiero hacerte hacer algo que no quieres hacer?" Dijo, sonando un poco como trabalenguas. "Y sabes bien que no puede ser cualquier cosa." Sentenció, mirando hacia otro lado, pensando en lo que realmente quería sabiendo que no podía pedírselo.
No sabía qué era lo que le preocupaba más, arruinar una relación de cinco años o arruinar una amistad de cinco años. Igual no podía arruinar nada, porque él no la quería de vuelta.
Quizás si lo ponía todo como un juego, como un experimento, no tenía que perderlo.
Lo miró y abrió la boca, pensando en una forma de torcer las cosas y que no se viera su verdadera intención. La cerró. Ella era pésima con eso de la labia, él se daría cuenta, claro que se daría cuenta.
"No, olvídalo. Prefiero que me compres algo. No importa si es carbón." Dijo, sonando un poco molesta pero no con él sino consigo misma.
