Si existía entonces Elena está interesada en leerlo también.
La conexión que tuvieron en diciembre en aquella sala extraña que no recordaba su nombre, fue lo mejor que le había pasado en toda su vida. No que tuviera muchas experiencias similares, pero esa la ponía en primer lugar. Ante todo. -Por favor, por favor, por favor- repitió mentalmente y con los ojos cerrados mientras entraba por el acceso principal. Si es que estuvieran
imantados, que es lo que siento que pasa cuando uno está en sintonía con la persona querida, entonces lo encontraría.
Se acercó a los primeros estantes, asomando tiernamente su cabecita cual niña chiquita, sin lograr mucho éxito. Porque acá no sé qué necesite más, si éxito o suerte. Torció los labios y siguió con los estantes de enfrente para repetir la misma acción.
Esto iba mal, no lo encontraba. No al menos en los estantes, seguro estaría en las mesas (?). Se asomó nuevamente y lo vio.
Sólo él podía lograr que su respiración pasara de 0 a 1000 en un segundo.
Dicho y hecho su respiración se aceleró. Su sola presencia manipulaba su corazón como si fuera un títere. -¡Gracias San Petrov, te debo una!- y corrió hacia él, pero iba a ser muy obvia su actuación... no, mejor se detuvo para volver a iniciar su caminata hacia él pero con un paso lento y constante.
Llegó hasta él por detrás (quería darle una sorpresa) y con sus manos le tocó los hombros, resbalándolas hasta que sus brazos pudieran flexionarse para abrazarlo por detrás, dándole un beso en la mejilla al final.
((Si son muchas acciones edito <3))