Título: Love, Simone
Tipo: Drama - Romance
Personajes: Simone Tenenbaum, Cecile Greengrass, Irene Spurway, Jane Peterson, Diana Harrington, Duckie Tenenbaum
Cantidad de Palabras: 1728. Pero se hace corto, creo.
Comentarios: Tiene bastante de la película porque mi imaginación ha muerto.
Simone se dio cuenta que era diferente en el momento que pisó el dormitorio de chicas en primer curso. No fue una sensación que supiese descifrar en ese momento, de hecho, tardó un par de años en poner el rompecabezas junto: le gustaban las chicas.
Claro que, una vez sabiéndolo, las cosas podían ser un poco más sencillas. Su familia lo aceptaría sin grandes escándalos y sus amigas seguramente también, aunque vendría con muchas preguntas del tipo ‘¿
Alguna vez te gusté?’ que serían muy raras e incómodas de responder. Su vida estaba bien como estaba así que con el paso del tiempo decidió mantener la boca cerrada y fingir que le interesaban los chismes de chicos. Eso solo era un pequeño sacrificio para mantener su normalidad.
San Valentine se acercaba tan rápido como el botón de su camisa quería salirse (No, en serio, ¿Podrían sus tetas dejar de crecer? Gracias, atentamente, su espalda) y la Profesora Sprout dio un pequeño discurso una mañana.
-
Queridos niños, los alumnos de Hufflepuff y yo pensamos en una iniciativa para este San Valentine llamada: A quien le pueda interesar. En el pasillo del cuarto piso pondremos un mural donde ustedes podrán escribir una carta a alguien específico o a quien quiera responderla, pueden usar sus nombres o ser anónimos. Sean atrevidos pero lo más importante, sean amables, así que nada de jugarle bromas a la gente. Estaremos vigilando. ¡Disfruten el desayuno! - Dijo la siempre alegre Sprout.
Simone pensó pasar de esto de forma épica pero, ¿No estaría bien salir un rato del clóset en el resguardo del anonimato? Total que nadie podría responder y quedar en nada.
- A quien pueda interesar,
Tengo una buena vida. Amigos geniales, familia amorosa, calificaciones aceptables y buen sentido del humor. Hago lo que todos hacen: comer todo lo dulce que haya disponible en las comidas, venerar el té como la cura de todo mal, tratar de no hacer la tarea cada vez que sea posible y contar los días hasta la visita de Hogsmeade. Pero hay algo, muy pequeño, que sospecho no todo el mundo hace, porque lo cierto es que no me gustan mucho que se diga los chicos, y eso estaría bien si yo fuese un chico.
Pero no lo soy, soy una chica.
No me avergüenzo de nada pero creo que me gusta mi vida como está.
Con amor,
Yellow.
Colgó su carta a la medianoche y esperó. Al día siguiente no se podía hablar de otra cosa.
-Apuesto que es alguien de último curso- Dijo Irene durante el desayuno.
-¿Por qué crees eso?- Preguntó Simone fingiendo intriga.
-Se necesita mucho coraje para hacer algo así y creo que si estás a punto de irte es más fácil soltar la bomba y luego salir por la puerta- Respondió.
-Creo que sería mucho más valiente haber dicho su nombre- Sentenció Simone.
-Yo apuesto a que es Slytherin, es la casa menos tolerante- Dijo Diana Harrington que estaba junto a ellas.
-¿Quién de Slytherin creen que sea?- Dijo Jane Peterson junto a Diana.
Y así siguieron durante todo el día, mientras Simone se encerraba cada vez más en su clóset.
Nada nuevo sucedió hasta al día siguiente, cuando se dio cuenta de que su carta había desaparecido y que había otra para ella.
- Querida Yellow,
Sé cómo te sientes, yo me siento igual. Es como estar navegando en aguas tranquilas, con el sol en tu rostro, disfrutando de una limonada pero el bañador te queda brutalmente apretado. ¿Tenemos que bajarnos del barco solo para cambiarnos y ponernos uno de nuestra talla?
Con amor,
Pink.
Su corazón amagó de salirse de su pecho. Merlín, no era la única, había otra como ella. No sabía qué hacer ahora pero estaba segura de dos cosas: a) quería seguir hablando con ella y b) no quería que todos se enteraran. Decidió hacerle otra carta pero con mensaje oculto. Esperaba, no, rogaba que fuese lo bastante mayor como para conocer el hechizo
Revelio. Merlín, ¿y si era una de primero? ¿Era legal? Todo esto podía salir o muy bien o muy mal.
- Querida Pink,
No sabes cuánto me alegré de saber que no era la única chica sintiéndose así. Lo que describiste es exactamente lo que es.
No quiero que nadie más lea nuestras cartas. Espero que sepas descifrar esto. Hay un hueco debajo del séptimo escalón que va hacia la lechucería. Podemos dejar las cartas allí de ahora en adelante, ¿Te parece?
Con amor,
Yellow.
Simone estuvo los siguientes tres días visitando la lechucería con regularidad. Corriendo el riesgo de que descifraran quien era pero valió la pena cuando encontró un pequeño papel en un hueco diminuto del escalón.
- Me parece.
Con amor,
Pink.
- Querida Pink,
¿Cuándo lo supiste? Yo lo hice cuando entré a Hogwarts y empecé a ver personas que no eran mi familia.
Con amor,
Yellow.
- Querida Yellow,
Fue hace un año. Un amigo de la infancia dijo que yo le gustaba y empezamos a juntarnos. Nos dimos un beso y fue la cosa más asquerosa que sentí en mi vida, como besar a tu hermano. Creo que me di cuenta entonces. ¿Alguien más sabe sobre ti?
Con amor,
Pink.
- Querida Pink,
Nadie lo sabe. Solo tú, y no sabes ni quien soy. He pensado muchas veces decírselo a mi familia pero no sé qué me detiene. ¿Alguien sabe sobre ti?
Con amor,
Yellow.
Las cartas se detuvieron entonces y Simone no entendía qué había hecho mal. Volvió cada día y su carta no estaba pero no había otra que la sustituyera. La desesperación empezó a apoderarse de ella hasta que un día se encontró a una persona sentada sobre el escalón secreto.
-¿Realmente pensaste que solo ella sabía usar Revelio? Qué inocente Tenenbaum- Dijo Cecile Greengrass con una sonrisa que te provocaba borrársela a punta de escupitajos. -Al principio no sabía si eras tú pero cuando te vi volver todos los días pues, se aclararon las dudas- Añadió como si tal cosa. Luego sacó del bolsillo un pergamino.
-
Querida Yellow, nadie sabe sobre mi tampoco pero creo que tengo miedo de que todos me traten diferente, que mis amigas crean algo que no es. No sabes lo bien que se siente… Y creo que lo dejaré hasta allí- Dijo Cecile con malicia. -Aunque creo que tú y yo podemos hacer un pequeño arreglo-
-Dame esa carta, Cecile- Dijo Simone sacando su varita y apuntándola con ella.
-No me preocupa que me la quites, pero creo que será un poco molesto para ti si al final le digo a todos que Yellow eres tú, ¿No te parece?- Dijo Cecile.
-¿Qué es lo que quieres?- Preguntó resignada.
-Me gusta tu hermano Duckie, pero no me rebajaría a preguntarle a un don nadie Gryffindork que saliera conmigo, así que tienes que decirle que me invite a salir, que deje que lo rechace en público y que luego salgamos de verdad en secreto. Es eso no nada- Le dijo cruzándose de hombros.
-Duckie no hará eso jamás- Contestó. Su hermano jamás saldría con una chica como Cecile, ni mucho menos dejaría humillarse por ella.
-Me da igual. Te doy tres días. Adiós Tenenbiana- Dijo Cecile, lanzando la carta de Pink al aire. Simone la atajó por los pelos y se aferró a ella como si fuese su última pertenencia en el mundo.
Si no hacía lo que Cecile le decía todo el mundo sabría sobre ella y lo que era peor, podría a Pink no gustarle que fuese ella. Lloró lo que pudo y se resignó. Le dijo todo a Duckie y él estaba bastante dispuesto a hacer lo que fuese necesario para cuidarla pero Simone no lo dejó porque no quería darle la victoria a Cecile. Le dejó una nota a la Slytherin en clase que citaba ‘
Nunca sucederá’ y a la mañana siguiente había varios pergaminos con letras en el mural de las cartas que ponía:
Simone Tenenbaum = Yellow
El graffiti duró muy poco porque los profesores lo quitaron de inmediato, pero si no lo sabían por él, lo sabrían por Cecile.
Sus amigas le preguntaron si era cierto y ella contestó que sí y se encerró en sí misma por varios días. Solo se sentaba con su hermano y no hablaba con nadie más. La gente la miraba y ella no sabía si era por juzgarla, por la novedad o simplemente por sorpresa. No supo nada de Pink y eso fue lo que más le dolió: quizás le decepcionó que se tratara de ella.
-Escríbele tú- Le dijo Duckie una noche. -Ella necesita más empujón que tú- Añadió.
Ella había pensado en dejarlo estar hasta que la gente se aburriera y pasara al siguiente chisme pero la extrañaba. No sabía cómo pero había llegado a quererla sin apenas saber sobre ella y le dolía haber dejado las cosas como un punto y final en medio de una frase.
Así que en pleno día de San Valentine, cuando todos estaban colocando sus cartas en el mural, todos se apartaron para que ella pudiera poner la suya.
- Querida Pink,
Ya supongo que debes saber quién soy y sí, mi nombre es Simone Tenenbaum y me gustan las chicas. Supongo que ya no me importa que mi vida cambie porque lo hizo sin yo quererlo (Gracias Greengrass) pero si mi vida va a cambiar desearía que estuvieses en ella. Sé que te pido demasiado porque tú sigues en el anonimato. Sé que es cómodo, que funciona y que el barco sigue andando con las aguas tranquilas y tienes limonada para rato, pero ¿quieres saber algo? El bikini aprieta demasiado y te puede cortar la circulación.
Estaré esta tarde a las cinco junto al sauce frente al lago negro. Te estaré esperando con un bañador de tu talla.
Con amor,
Simone.
Eran pasadas las cinco y Simone seguía de pie intercalando las miradas entre sus zapatos y alrededor. Era difícil ver quién se aproximaba porque tenía audiencia: una docena de estudiantes estaba rezagados pero muy visibles a algunos metros de ella, solo para tener la primicia. Después de una hora, en Simone desaparecía todo rastro de esperanza y no fue hasta que ella empezó a caminar para irse que escuchó un grito a lo lejos.
-¡ESPERA!- Dijo la voz. Atravesó a empujones a la gente y se le puso en frente. -Hola, Yellow- Dijo.
Simone no se lo podía creer porque era…
-Hola Pink- Contestó sonriendo.
Era Irene Spurway.