Casa y año: Gryffindor 7th Padres:
- Ambos poseen poderes mágicos
Personalidad:
Su madre suele decirle que parece una botella de soda, toda tranquila y fuerte en el exterior cuando no se la molesta, pero apenas la tocan da para ver que puede explotar si se la provoca. Nunca sabe cómo tratar con las personas cuando las conoce, por lo que siempre espera que los demás se acerquen a ella. Es amable, simpática pero un poco nerviosa cuando se tocan ciertos temas que la ponen insegura.
Suele perderse en las conversaciones cuando se trata de algo que le gusta o emociona, muchas veces demorando en darse cuenta que su interlocutor se está durmiendo mientras ella parlotea incansablemente sobre lo que le apasiona. Evita siempre que puede las situaciones en las que tiene que ejercer destreza física, porque no la posee. Prefiere quedarse sentada, leyendo, observando a los demás. Suele perderse en sus pensamientos si pasa mucho tiempo observando algo que no le interesa y puede perder con extrema facilidad el tiempo en esos casos, llegando tarde a sus siguientes compromisos (léase clases).
Se asusta con facilidad y odia que se escondan y la sorprendan. Lo odia, y suele resentirse con las personas cuando la asustan a propósito y saben lo mal que se pone. Muchas veces se pregunta qué tipo de hierbas se fumó el sombrero antes de ponerla a ella en Gryffindor.
Familia:
Se lleva bien con sus padres, Michelle y Steven, aunque ella sospecha que sus padres se llevan bien con todo el mundo. Son ambos extremadamente sociales, su madre trabaja como fotógrafa para El Profeta (y se encarga mayormente de los eventos sociales, como era de esperarse) y Steven es administrador de una tienda artículos para Quidditch de Irlanda. No tiene hermanos ni hermanas, aunque sí tiene una prima por parte de su padre con quien se siente muy a gusto cuando se ven durante las vacaciones, pues ella asiste a Beauxbatons en séptimo año.
Tuvo una infancia normal, tranquila, su madre paró de trabajar hasta que ella cumplió los tres años de edad. Para ese entonces ya la había llevado en cochecito a todos lados, a conocer a todas sus amigas y a cualquier evento que se le presentase. Muy a su pesar, Danielle se encuentra de vez en cuando saludando a señoras que se la pasan parloteando de lo mucho que creció y lo adorable que era cuando babeaba sobre sus vestiditos rosas.
Apariencia:
Es completamente normal y ordinaria. Mide un metro sesenta y siete, delgada y sin musculatura en lo absoluto, poco pecho, poca cadera... petit. El cabello castaño que es naturalmente lacio, suele hacerse bucles cuando está aburrida, por lo que a veces sólo tiene dos o tres de cada lado de la cabeza, mechones interrumpidos durante la clase o en sus momentos de sopor social.
Los ojos también son marrones, y sólo resalta su boca, en forma de corazón, regordeta y de labios carnosos (que, por esa razón, nunca se pudo pintar. Danielle asegura que parece un payaso). Su frente la tiene acomplejada, cree que es demasiado grande y ha intentado llevar flequillo de vez en cuando. Le resulta molesto, cayéndole sobre los ojos, se lo deja y se lo quita cada unos cuantos meses.
Defectos y virtudes:
Le cuesta horrores controlarse cuando las situación de pone complicada o tensa. También es una muy mala mentirosa, casi siempre evidenciando sus sentimientos con las expresiones faciales y el tono de voz que siempre parece off. Olvídense de hacerla correr rápido o saltar vallas, terminará rodando por el suelo.
Es inofensiva. En todo sentido, es completamente incapaz de lastimar a alguien, por más que quiera, en algún sentido. Por alguna razón no se le dan bien las venganzas, ni los comentarios mordaces y tiene una idea bastante saludable de lo que es la moralidad y la ética. A veces habla en broma con conceptos que contradicen ésto, pero es sólo conversación.
Algo más:
Le gustan las piedritas de colores.
