Título: Downtown
Tipo:Ni idea... romántico?
Personajes: Michael Llewellyn, Mia Smethwyck, Andrew Hansford, Julia Bellamy
Comentarios: Si mi fic anterior apestaba, imagínense este escrito a último momento y desde el celular.
La escena era sospechosamente similar a la noche de Halloween del año anterior. Las golosinas y la comida anaranjada habían dejado paso a un rato de baile. Esta vez él y Mia no habían discutido así que no entendía por qué se sentía tan molesto... quizás fuera porque Julia lo estaba obligando a bailar, otra vez. O porque Mia bailaba con Hansford. Otra vez.
Michael suspiró y y dejó de pelear con sus ganas de mirar cómo bailaba su compañera de Slytherin. ¿Por qué le parecía de repente que estaba linda con esa ropa y el pelo suelto? ¿Por qué le daba bronca que le bailara tan pegado y moviéndose así al idiota de Andrew?
La canción terminó antes que sus pensamientos malhumorados y Julia comenzó a abanicarse, algo agitada. Le hizo un gesto a su amigo para avisarle que se tomaría un minuto de descanso e iría hacia la mesa, seguramente a buscar jugo para los dos. Michael sólo asintió con la cabeza y, cuando Julia se fue, volvió a dirigir la mirada hacia donde estaban Mia y Andrew... pero el chico también había desaparecido y ella parecía haberse quedado esperándolo. A él o a otro con el que bailar.
Por un segundo se preguntó por qué no podría ser él el que lo hiciera, el que la tomara de las manos y la acompañara en la siguiente canción. Podría haberse respondido sencillamente que porque no sabía bailar, pero no pudo completar el pensamiento porque Mia también lo estaba mirando. Lo había hecho, creía ella que con disimulo, en todo su baile con Hansford. Él la estaba mirando, lo sabía, y por pura maldad se había movido todavía con más ganas y lo había tomado de los hombros a Andrew. Ahora que ninguno de los dos parecía tener pareja y se habían quedado quietos entre la gente que seguía danzando, Mia alzó una ceja y lo miró como preguntándose si se animaría de una vez a acercarse.
Michael dudó, entreabrió los labios y tomó aire para darse valor. Para cuando había dado dos pasos supo que estaba decidido. ¿Qué clase de Gryffindor tendría miedo de seguir lo que siente? Sin poder dejar de mirarla se acercó a Mia que, sin decirle una palabra, lo tomó de la mano para empezar a bailar. Esta vez se movía más despacio, buscando la manera en que él la hiciera dar una vuelta para quedar más pegados.
Desde la mesa, con un vaso en la mano Julia los miraba mordiéndose el labio inferior para no soltar una risa. Andrew no parecía tan contento, apoyó su propio vaso de manera abrupta sobre la mesa y, sin pensarlo dos veces, la tomó de la mano libre a Julia, que tuvo que soltar su bebida para no derramarla en el piso. El chico la llevó hasta la pista y una vez que la vio de frente, ya sin el arrebato por su orgullo herido, se dio cuenta que por primera vez las cosas estaban donde debían estar. Ni Llewellyn, ni Mia ni él tendrían que mirar por encima del hombro hacia donde realmente querían estar, al menos por una canción.