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Recuerden leer las bases y condiciones para los concursos de escritura en: 'Fuera de Personaje' > 'Arte' > 'Reglas de Concursos de Escritura'.
Decimoquinto Desafío: Divorcio con Despecho
Para conmemorar el renacimiento cual fénix del foro y marcarlo para siempre en nuestra memoria, vamos a prender fuego el Decimoquinto Desafío que nos trajimos de por allí y ver qué sucede.
Ya casi... Ahí se ve una pluma... ¡Ahí está! ¡Un Decimoquinto Desafío nuevo y reluciente ha surgido de las cenizas!
La consigna será escribir una historia en la cual se separen de la forma que deseen dos o más personajes (propios o ajenos), siendo que al menos uno esté en este foro y otro en el del más allá.
NOTA 1: Para los personajes del más allá, traten de no utilizar el nombre completo, sino solo el nombre, el apellido, el apodo, etc. NOTA 2: Si quieren pueden utilizar estas historias como canon para sus personajes, tomando como NPC a los personajes ajenos.
Pueden aplicar este tema a un escrito de cualquier género: romántico, acción, drama, humor, etc.
Podrán postear sus relatos hasta el sábado 14 de octubre a la medianoche (GMT -03:00). Las fechas de votación serán desde el domingo 15 de octubre hasta el sábado 28 de octubre a la medianoche (GMT -03:00), por medio de un formulario que será habilitado en ese momento.
Los ganadores serán anunciados el domingo 29 de octubre.
Los premios serán:
1º puesto: 1 cromo de ORO.
2º puesto: 5 cromos de PLATA.
3º puesta: 3 cromos de PLATA.
Los demás concursantes ganarán 1 cromo de PLATA por participar.
Posteen su historia como respuesta a este post inicial, con la siguiente forma:
[b]Título:[/b]
[b]Tipo:[/b] (Opcional) (Romance, humor, drama, general, etc.)
[b]Personajes:[/b] (Opcional.)
[b]Comentarios del autor:[/b] (Opcional.) (Aquí pueden comentar si es canon o no para los personajes descriptos si son propios.)
Y si quieren proponer alguna idea para el próximo desafío, serán más que bienvenidas.
Ante cualquier duda o pregunta, no tengan miedo de consultar. ¡Éxitos!
Título:Del otro lado Tipo:Romance, drama Personajes: Josephine Harrington, S. Birkin Comentarios del autor: Todas las historias merecen un final, especialmente las peores. Este es el final de Jo y Scott, que será canon para su personaje en este rpg nuevo.
No era irónico que terminaran tal cual habían comenzado... peleando. Al contrario, para Jo tenía todo el sentido del mundo. Toda la discusión que habían tenido esa tarde la había dejado exhausta, con la mente en blanco. Lo observaba con la mirada algo enrojecida por haber llorado, con el ceño endurecido por el enojo, pero sobre todo con un vacío inmenso.
Se sentía agotada, como si estuviera paralizada en medio del mar luego de haber remado durante días, años, y finalmente se hubiera detenido a contemplar el paisaje y dejarse llevar por las olas. Había remado para sobrevivir, para mantener vivo lo que sentía por él pero ya no podía más hacerlo sola.
Scott la miraba sentado frente a ella, con la misma cara de molestia que conocía tan bien. Había rodado los ojos cuando Jo le dijo que debían hablar porque no la estaba pasando bien y que eso estaba afectando su rendimiento en el equipo de quidditch al que había logrado entrar. Seguro estaba exagerando como siempre. Al igual que pensaba que Jo inventaba que su familia no la aceptaba cuando ellos eran tan cool, al igual que exageraba cuando le pedía que fuera más demostrativo, al igual que deliraba cuando le decía que eran tan diferentes que no funcionarían juntos más tiempo.
Ella se había enamorado del chico que había creído ver cuando la defendía en una pelea, el que la había abrigado cuando estaba empapada de pies a cabeza por haber discutido en el baño con la cara de pato, el que le había hecho un regalo de Navidad cuando ni siquiera eran amigos. El Scott que pedía disculpas después de las peleas y la animaba a no avergonzarse de sí misma.
A medida que había pasado el tiempo, sólo quedaba el chico engreído que no aprobaba lo que Jo decía y hacía, el que se fastidiaba y no tenía tiempo para nada que no fuera lo que su familia le imponía. El que no tenía ganas y había convertido los besos y las muestras de cariño en algo mecánico y sin sentimiento.
Jo se sentía sola, sola teniendo un novio hacía dos años. Decirle adiós era de alguna manera despedirse también de la chica revoltosa que había sido, elegir concentrarse en la jugadora de quidditch profesional que quería ser como mujer.
Lo miró sintiendo que ya no había nada que decir, que él sabía todo aunque se lo negara. A Scott aún le quedaban ganas de pelear pero a Jo no. Prefería quedarse con todas las palabras que se habían dicho, los momentos que habían compartido en Hogwarts y no con ese año fuera del castillo. Él sería siempre parte su historia pero Jo estaba eligiendo estar del otro lado.
Título: Caballo regalado Personajes: Sophia Wright Comentarios del autor: Aprovecho este espacio para pedirle perdón a mis antepasados.
El helado había terminado de derretirse y no sobraba nada de la delicia elaborada por Sophia. Las cucharas descansaban, pegajosas, sobre las servilletas de papel que llevaban el logo de un delivery de pizza.
"Bueno, espero que hayas hecho lugar para el otro postre" dijo ella sensualmente, levantándose del asiento y caminando hasta detenerse junto a Jimmy. El chico subió la mirada, demasiado rápido como para apreciar la curva de la cadera de Sophia reposar de forma tentadora a centímetros de la mano de él.
"No, la verdad es que comí un montón" el chico alzó los hombros por décimo quinta vez en esa hora y le sonrió.
Dubitativa, Sophia soltó una pequeña risa esperando que él estuviera bromeando. Se reacomodó en el lugar, dejando descansar una mano sobre su escote. Lo miró intensamente: a ella siempre le había resultado tentadora la mezcla de ojos verdes y cabello castaño.
"Ya, pero..." ella lo miró alzando las cejas. "Aunque tengas el estómago lleno, seguramente vas a poder descargar un par de cosas si vamos a mi habitación" explicó un poco más directa. Sophia había entendido que él era un chico un poco lento en lo que respectaba a los vicios de la carne, pero quizás era timidez lo que hacía que él siguiera ahí sentado.
"Oh" dijo Jimmy. Sus ojos se agrandaron y mantuvo la boca abierta unos segundos antes de cerrarla. "Claro, sí" aceptó. Sophia sentía como si el chico estuviera aceptando una paleta en una visita médica. Él seguro que sabía montones de cosas sobre medicina, según ella había entendido. Eso, y pájaros. Jimmy siempre tenía una historia para contar sobre pájaros.
Jimmy movió la silla hacia atrás y Sophia decidió sentarse sobre sus piernas. Quería dejarlo a punto caramelo hasta que él fuera el que le rogara que fueran a su habitación.
"¿Ves algo que te guste para llevar a la cama?" preguntó ella, la nariz de Jimmy rozándole el pecho.
"Sí, se podría decir que sí" respondió él, otra vez alzando los hombros. Sophia ya había decidido que no podría soportar otra cita así, por lo que apoyó sus dos antebrazos sobre los hombros de él y movió sus caderas para acercársele más.
"Ahá" dijo ella, una sonrisa en sus labios. Lo miró expectante. Quizás Jimmy con esa cara de chico bueno iba a darle una sorpresa. Sophia había sido tan buena de dejarle todo alineado, lo único que tenía que hacer Jimmy era poner sus manos en algún lado.
"¿Sabes?" empezó a hablar él. Sophia lo miró incrédula. "Eres muy bonita y-".
"¿Y?" dijo ella, perdiendo un poco la paciencia. "Si no te gusto no perdamos el tiempo" movió los brazos para quitarlos de encima de los hombros de él.
"Sí, claro que me gustas" Jimmy se apresuró a decir, sus manos aún tensas a los costados de la silla. "Lo que pasa es que no soy el tipo de chico que a la primera cita..." alzó los hombros.
Sophia estaba harta de que Jimmy alzara los hombros. Encima que no le metía mano, se la pasaba alzando los hombros como si todo le diera igual. Ya le había dejado clarísimo que quería guerra, y Jim prometía un lanzamiento que nunca pasaba. La tenía cansada ya.
Ella se puso de pie, habiendo notado que no había ninguna carpa en los pantalones de Jimmy y sintiéndose todavía más decepcionada.
Él se puso de pie también.
"No te ofendas, Sophia... es que soy un chico chapado a la antigüa" se explicó.
"Mirá, no uses la palabra chapar, Jim" le dijo ella, cortante. "Ni la decencia de chaparme tuviste, y yo como una boluda me puse a cocinar para vos" se lamentó.
"Sophia" le tomó suavemente un brazo. ¿Sería este el momento en el que Jim se ponía firme en más de un sentido? Ella se aflojó para dejársela fácil si es que él quería zamarrearla hacia sí y comerle la boca a besos. Quizás la disposición de ella fue evidente, junto con la queja por la falta de acción, que Jimmy le acercó el rostro para apoyar sus labios sobre los de ella.
Aunque el cuerpo de él tenía la temperatura de una persona viva y no sentía ningún muerto ahí abajo, ese beso hizo que Sophia dudara de si no lo habían intercambiado con un pejerrey a mitad de camino. ¿En serio? ¿En serio se depiló y se pasó toda la tarde cocinando para esto? No podía permitir que su día se vaya por el retrete así.
Se colgó de su cuello y se apretujó contra él, porque si el chico necesitaba ayuda para entender lo que tenía que hacer, ella iba a ayudarlo. Sophia era una chica buena y generosa, que pide lo mínimo indispensable a cambio.
Las manos de Jimmy se apoyaron en la espalda de Sophia suavemente, y las de ella se aferraron fuertemente a su cuello mientras ladeaba la cabeza tratando de profundizar el beso. Sentía que su lengua estaba tratando de despertar a cachetadas la del chico, que no respondía a estímulos.
Impaciente, agarró una de las manos de él y la llevó a su pecho.
"Mm..." dijo él, en un tono más dubitativo que de placer. "Mm... no, no" se separó de un tirón, cerrando la mano con los labios fruncidos. "No, no puedo, yo soy un chico respetuoso y...".
"¡¿Me estás cargando?!" Sophia nunca había estado tan ofendida en su vida "¿No entendés que quiero que me faltes el respeto? ¡Ofendeme toda, nene!" exclamó. Jimmy la miró, alzando los hombros. Sophia tomó aire profundamente por la nariz.
"Rajá de acá, James" lo empujó hacia la salida, él intentó empezar frases pero cada empujoncito de las manos de Sophia en su pecho hacían que perdiera la concentración. Agarró el saco de Jim que colgaba en el clavo pintado de rosa junto a la puerta y se lo arrojó. "Sos un cagón" fue lo último que le dijo antes de cerrarle la puerta en la cara.
"Soy un caballero" dijo él detrás de la puerta, y escuchó que ella arrojó algo contra la puerta. Un zapato, asumió. Jim bajó las escaleras lentamente, pensando en lo estresantes que eran las mujeres. Seguramente su mejor amigo Román lo entendería, y cabalgarían juntos para relajarse. Sí, eso siempre lo ponía de mejor humor, con el semental de su mejor amigo entre las piernas sabría cerrar la noche como se debía.
Título: Recuerdos con tics Comentarios del autor:Escrito en conjunto con Josephine Harrington.
Abrieron la puerta trasera y salieron a los terrenos, donde podían escuchar la voz de Melissa Harrington gritándole con amor a dos de los niños que si volvían a hacerse los graciosos metiéndole pasto en los pantalones al menor de sus nietos iban a comer tierra para la cena.
Era una tarde soleada en Plymouth, el verano inglés les había regalado unos generosos veinte grados celsius para disfrutar esa tarde, y parecía casi un desperdicio pasarlo bajo techo. Seguramente era extraño regresar a la casa que los vio crecer cuando ya estaban los dos bastante crecidos, pero todo seguía igual. La perspectiva había cambiado cuando dieron el estirón, nada más.
El pasto sonaba bajo sus pies a cada paso, ambos un poco desacostumbrados a la sensación. Les daban ganas de sacarse los zapatos y volver a jugar a las carreras, para que el primero en alcanzar el árbol pudiera treparse de la rama más baja a celebrar.
"¿Éramos así?" preguntó Winston con una sonrisa, señalando con un movimiento del mentón a los dos niños que corrían salvajemente en la distancia arrojándose pasto uno al otro. Definitivamente ninguno era el hijo de Jackson, que estaba sentado junto a su abuelo insistiendo en leerle un libro a dos palabras por minuto.
Jo observó hacia donde su hermano señalaba y no pudo contener una sonrisa. “Éramos peores” afirmó mirándolo con un poco de nostalgia “Tengo la sensación de que papá nos castigaba por lo menos una vez por semana”. Quizás exageraba pero siempre habían sido los dos hermanos más revoltosos y que hacían gritar más a Melissa. Ahora eran los hijos de Josephine los que tomaban su lugar, corriendo por el mismo parque que lo habían hecho ellos.
“Estamos viejos” sentenció mientras tomaba asiento y miraba a Winston para que la imitara. Desde allí iban a poder controlar a los niños y descansar un rato a la sombra, mientras el resto de la familia seguía dentro de la casa luego del almuerzo que habían compartido.
Winston tomó asiento junto a su hermana, todavía riéndose acordándose de lo tremendos que habían sido de pequeños. Ellos la habían pasado bien siendo mejores amigos, pero ahora que lo veía desde el punto de vista de sus padres entendía lo complicado que había sido lidiar con ellos y que también habían alienado un poco a sus hermanos.
"Bueno, no tanto, ¿hace cuánto egresamos?" preguntó él para contestarse a sí mismo como defensa "Una década y monedas" para que no sonara como si hubiera pasado tanto tiempo. Catorce años él, trece años ella. "Y menos mal, porque..." dijo para silbar, como diciendo que había sido una demencia.
Josephine abrió grande los ojos y asintió con la cabeza, dándole la razón. Para ella el tiempo que había pasado desde que egresaron era más bien una confirmación de que estaban viejos, no lo contrario. “Sí, menos mal…” se echó levemente hacia atrás, recostándose en la silla “¿Te acordás de que estabas re enamorado de una compañera tuya?” le preguntó tentándose con el recuerdo, pensando en que sería divertido revolver algunas anécdotas “¿Cómo se llamaba? La que tartamudeaba…” dijo moviendo la mano para que Winston la ayudara y dijera el nombre que se le había escapado ya de la memoria.
Winston se tensó en el lugar cuando ella mencionó ese humillante enamoramiento adolescente, y se giró hacia Josephine con ganas de taparle la boca con las manos para que no trajera eso a colación. ¡Y encima se reía! Él se moría de vergüenza.
"Merlín, la tartamuda..." se llevó ambas manos a la cara para apretarse brevemente las sienes con dos dedos como para querer eliminar el recuerdo de su mente. "Al menos no salí nunca con ella porque me rebotó, ¿y ese que fue tu novio?" preguntó bajando las manos mientras se le pintaba una sonrisa en la boca. "Que se reía todo jejeje" repitió, tentándose.
Josephine arrugó un poco el rostro, formando una sonrisa extraña al escucharlo nombrar a su primer novio. Giró a ver a su hermano y le sacó la lengua porque a ella también le daba algo de vergüenza haber sido tan boluda y permisiva. “Por lo menos vos lo conociste cuando ya se reía, yo no sé cómo me pude fijar en él después de años de verlo rodar los ojos” dijo negando con la cabeza, impresionada con la paciencia que había tenido pero que ahora le costaba rescatar para sus propios hijos “¿No tenía miedo de que viniera un viento mientras él ponía los ojos en blanco y lo dejara así para siempre?” bromeó aunque hubiera sido un buen castigo para el muy cretino, que le había pedido ser el novio SIN MIRARLA y cuando no se la había chapado todavía.
Winston se rió, porque acordarse del primer novio de Josephine había sido demasiado para él tanto a los dieciocho como en sus treintas. Imposible de olvidarse esa vez que el chico había cenado en casa y se la había pasado queriendo meterle puré en el cabello a Josephine, como si esa fuera una forma apropiada de flirtear después de terminar el kindergarden. De todos modos, al menos ella había salido con alguien durante su estadía en Hogwarts. El chico no era para presumir, pero al menos tantos años de idas y vueltas le habían resultado.
“¿Por qué nos gustaban las personas con evidentes problemas?” preguntó con sinceridad, no entendía qué les había pasado en el colegio como para, los dos, caer por personas con capacidades diferentes.
“No sé…” suspiró Jo siguiendo con la mirada como el menor de sus hijos se dejaba caer en el pasto y comenzaba a arrancarlo “TOM! No…” le dijo levantando la mano y haciéndole un gesto como que la abuela Melissa lo iba a matar si veía lo que estaba haciendo. “Creo que teníamos una debilidad por la gente con tics extraños” cosas como levantar compulsivamente los hombros, rodar los ojos y tartamudear y decir sobre sí mismos que tenían voz de ratita. La paciencia que habían tenido con esas personas debería haber sido recompensada con un viaje relajante a Uruguay cuando egresaron, como para olvidarse del trauma de compartir con ellos tantos años y tener que fingir que todo eso era normal.
“Quizás es que Hogwarts es como un experimento social, no sabíamos que era bizarro porque no conocíamos otra cosa. Si a vos te hablaba el que alzaba los hombros y rodaba los ojos todos los días, eventualmente te acostumbrabas. Y yo con la tipa que tartamudeaba” admitió Winston, porque él, de los dos, era el que menos escapaba de las gastadas. “¡Y de tu mejor amiga! ¿Te acordás de tu amiga?” preguntó con más horror que risa en su voz. Por Merlín, la desesperación hormonal adolescente lo había llevado a cometer atrocidades imperdonables.
Ella echó levemente la cabeza hacia atrás y abrió grande los ojos “Por Merlín, era amiga de Leo…” dijo como si fuera algo descabellado y lejano “A veces no sabía si era mi amiga o mi enemiga” Jo recordaba que le decía cosas bastante fuertes y hasta le rodaba los ojos también, ¿y si era Scott disfrazado? “Igual vos no te rías tanto que bien que te la chapaste…” lo señaló con su dedo índice de forma acusadora.
Winston usó su propio dedo índice para tratar de bajar el de su hermana, como si fueran dos espadas, comparación que también le traía recuerdos pero más bien tristes en vez de tremendamente avergonzantes. “¿Y qué iba a hacer? ¿No chapármela? ¡Tenía dieciséis años! Y ella se suponía que tenía quince, ¿no? Aunque pareciera de menos, era legal” se defendió con insistencia, por si Josephine decidía usar a su abogado de confianza para hacer correr rumores sobre él. Después de todo, él también podía alegar que la edad de Scott era dudosa.
“No sé, no sé” respondió Jo alzando sus manos en señal de inocencia “Te podrías haber contenido un poco ¿no?” andar chapándose a una criatura… Tanto su mejor amiga como su ex novio habían dejado de crecer en tercer año, sospechosamente reforzando la teoría de que eran la misma persona disfrazada. Pero un día Scott creció sin previo aviso, de un día para el otro había envejecido diez años. La explicación que le había dado a Jo había sido que había sido el efecto secundario de una poción para que le creciera el cabello.
Winston apretó los labios, seguro que a su hermana le hubiera gustado que su novio pasara más tiempo besándola que embarrándole comida en el cabello como si eso fuera adorable a un año de ser mayores de edad, pero no dijo nada porque realmente había estado muy hormonal como para transarse a la mejor amiga de Josephine.
“Bueno, pero es… lo que había” la miró con un gesto incómodo, sabiendo que era una mala excusa. “En ese entonces no sabíamos que había gente decente ahí afuera” o adentro, también.
Su hermana se rió y alzó las cejas… bueno, no sabía si decente pero ella era muy feliz con su pareja. Si había tenido que sufrir y remarla con Scott, había valido la pena para pasarla bien después. Lo merecía, y esperaba que Winston se reencontrara con alguien decente pronto también.
¡Muchas gracias por participar y votar en el desafío!
El primer puesto es para "Caballo regalado", de Ben Donovan. ¡Felicitaciones, Ben! ¡Te llevas 1 cromo de oro!
El segundo puesto es para "Recuerdos con tics", de Winston Harrington y Josephine Harrington. ¡Felicitaciones, Winston y Josephine! ¡Se llevan 5 cromos de plata para repartir como deseen!
Y el tercer puesto es para "Del otro lado", de Josephine Harrington. ¡Felicitaciones, Josephine! ¡Te llevas 3 cromos de plata!