No era que no quisiera pasar tiempo con su hermano, sólo que desde que egresó estaba más concentrada en convencer a su padre para que le diera el empleo con el que decidió mudarse de su grande pero solitaria casa, más la responsabilidad de su nueva mascota, le quitaban todo el tiempo disponible de las pocas semanas que habían pasado. Quizás se autoengañaba poniendo esas cosas como excusas, para negarse a ir a las presentaciones que había tenido Chris esos días, eso implicaba ir a un lugar concurrido y la verdad tenía suficiente con los clientes del bar y eso que trabajaba en el turno más liviano de todos.
Sin embargo, al recibir la última carta del chico donde explicaba que quería que fuese a visitarlo, no pudo negarse, ya que hasta ese momento no se había dado cuenta lo mucho que le hacía falta pasar tiempo a solas con él y habían pasado siglos desde que estaban toda la noche en vela divirtiéndose, hablando y jugando (juegos que por ser con su hermano, llegaban a ponerse rudos). Desde que le respondió diciendo que iba, planeó todo lo que quería hacer, aunque con Chris estaba casi segura de que no iba a salir tal cual ella se lo imaginaba. Tendrían compañía, ya que por obvias razones Gameboy iba con ella.
Se levantó muy temprano para alistar todo, separó la ropa que llevaría, de los utensilios necesarios para los cuidados de su cachorro y lo acomodó todo en su pequeño bolsito mágico, bien organizadito para que no se mezclara todo en el interior. Luego, preparó otro bolso más grande, con unos muffins de zanahorias (sus favoritos) hechos por ella misma, unas cervezas de raíz que había sacado del bar, el whisky de dragón que le enviaba su padre a su hermano y unas muchas chucherías; también unos menús envasados del restaurant para el almuerzo del día siguiente, ya que tomó ese día libre; esas eran las ventajas de ser la futura dueña.
Aunque la dirección que le había dado su hermano era un poco lejos de la suya, decidió irse caminando para pasear a su perrito, mala idea porque a la mitad del recorrido el pobre cachorro se cansó y tuvo que llevarlo cargado hasta el edificio. Cuando llegó, ya estaba muy cansada, de un lado traía el bolso con la comida y en la otra al perro (que no pesaba, pero tenía medio camino con él allí), así que puso el peso más grande en el suelo y tocó el timbre ((no entendí exactamente como era que llamaría a la puerta, supuse que era uno de esos timbres con muchos números para cada departamento))
Esperó unos minutos hasta escuchar que se acercaba alguien y luego apareció él, dio un pequeño saltito porque lo hizo de forma muy brusca, pero al escucharlo sonrió y olvidándose de que lo que tenía en sus brazos era un animal, se le lanzó encima para abrasarlo “hola Chris” dijo aun sonriendo. Lo había extrañado mucho.
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Rabbit Heart
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Re: Rabbit Heart
((Pudo haber gritado... "Chriiissss AAbreeeeeeeee" jejejeje, pero no es su estilo))
Charline tenía pocas semanas con el cachorro, un regalo de su padre al enterarse de que comenzaría a vivir sola, al principio no lo quería, pero a los pocos minutos la carita tan dulce del perrito la convenció y aceptó el regalo.
La emoción de abrazar a su hermano, la envolvió tanto que no se percató de los pequeños chillidos que daba Gameboy al sentirse aplastado y no lo notó hasta que Chris la soltó. Mientras veía el rostro de su hermano con gracia, acarició al cachorro pidiéndole perdón. Le alegraba que a Chris le gustara el cachorro, porque no quiso mencionarlo en la carta por si acaso no le agradaba la idea de llevarlo, igual no podía dejarlo solo en casa, no estaría tranquila.
Miró a su hermano con una ceja levantada ¿Es que no se percató del bolso enorme que estaba en el suelo?, le hizo señas para que lo viera y luego abrió los ojos de par en par para suplicarle que le ayudara. Igual si quería o no, se adelantó y entró, ya había cargado el peso hasta allí, a la final, él también se beneficiaría de todo lo que había dentro. Ser la mas pequeña y también una chica, le daba cierta ventaja, además de que le gustaba aprovecharse de su hermano, como si dependiera de él todavía para algunas cosas. Así le demostraba que extrañaba sus mimos de una extraña forma.
Charline tenía pocas semanas con el cachorro, un regalo de su padre al enterarse de que comenzaría a vivir sola, al principio no lo quería, pero a los pocos minutos la carita tan dulce del perrito la convenció y aceptó el regalo.
La emoción de abrazar a su hermano, la envolvió tanto que no se percató de los pequeños chillidos que daba Gameboy al sentirse aplastado y no lo notó hasta que Chris la soltó. Mientras veía el rostro de su hermano con gracia, acarició al cachorro pidiéndole perdón. Le alegraba que a Chris le gustara el cachorro, porque no quiso mencionarlo en la carta por si acaso no le agradaba la idea de llevarlo, igual no podía dejarlo solo en casa, no estaría tranquila.
Miró a su hermano con una ceja levantada ¿Es que no se percató del bolso enorme que estaba en el suelo?, le hizo señas para que lo viera y luego abrió los ojos de par en par para suplicarle que le ayudara. Igual si quería o no, se adelantó y entró, ya había cargado el peso hasta allí, a la final, él también se beneficiaría de todo lo que había dentro. Ser la mas pequeña y también una chica, le daba cierta ventaja, además de que le gustaba aprovecharse de su hermano, como si dependiera de él todavía para algunas cosas. Así le demostraba que extrañaba sus mimos de una extraña forma.
