Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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Spin the Wand III
- Jesse Sacheverell
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- Maggie Grimbale
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En cada vuelta de varita, había cruzado miradas de semi pánico con Gretchen, a quien tenía sentada al lado. Quizás habían sido algo inocentes al imaginar que el juego sería diferente, como los nenes muggles al jugar a la botellita, pero no, si hasta Freya le había dado un piquito a una chica de quinto y el amigodeRainierquesaleconJoleneperotienenovia le había dado un beso francés a la hermana de Tamsin. La mesa de Gryffindor la última noche en el castillo se re pone (?)
Así que ahí estaba, algo alarmada de que su turno llegara tan pronto, todavía no estaba preparada psicológicamente, pero a la varita mucho no le importó porque soltó chispas rosadas y apuntó a... Nigel.
No sabía si sonreír aliviada porque no le hubiera tocado el beso francés o maldecir porque su turno duraría siete largos minutos en lugar de unos breves segundos.
Miró a Nigel y reprimió las ganas de buscar con la mirada a Rainier. Apretó levemente los labios, él no podía decirle nada, y ella no debería ponerse nerviosa por estar 7 minutos encerrada con un compañero de año que al menos conocía. Era simplemente un juego. Se puso de pie despacio, enfocando su mirada únicamente en Nigel, esbozando una sonrisa.
Vamos, ella quería ser actriz, así que tenía que poder con esto... aunque no tuviera idea de qué se suponía que tenían que hacer en el armario. Bueno, sí, pero no significaba que fuera a hacer nada de lo que los demás imaginaban.
Así que ahí estaba, algo alarmada de que su turno llegara tan pronto, todavía no estaba preparada psicológicamente, pero a la varita mucho no le importó porque soltó chispas rosadas y apuntó a... Nigel.
No sabía si sonreír aliviada porque no le hubiera tocado el beso francés o maldecir porque su turno duraría siete largos minutos en lugar de unos breves segundos.
Miró a Nigel y reprimió las ganas de buscar con la mirada a Rainier. Apretó levemente los labios, él no podía decirle nada, y ella no debería ponerse nerviosa por estar 7 minutos encerrada con un compañero de año que al menos conocía. Era simplemente un juego. Se puso de pie despacio, enfocando su mirada únicamente en Nigel, esbozando una sonrisa.
Vamos, ella quería ser actriz, así que tenía que poder con esto... aunque no tuviera idea de qué se suponía que tenían que hacer en el armario. Bueno, sí, pero no significaba que fuera a hacer nada de lo que los demás imaginaban.

- Nigel Sinclair
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Si alguien aplaudió, chifló o hizo algún ruido medianamente audible en festejo o protesta de la primer visita al armario del día, Nigel saludó con la mano, como si todo esto fuera un desfile en su honor. Y con Maggie, encima, a quien conocía y que (seamos imparciales, que estamos todos en confianza) estaba bastante buena.
La siguió al armario, con altas expectativas, y cerró la puerta. El turno era el de Maggie, pero eso no impidió que Nigel al menos tratara de ponerle las manos en la cintura y le acercara la cara para un beso. No a la fuerza, pero como asumiendo que la acción iba a pasar por ese lado.
La siguió al armario, con altas expectativas, y cerró la puerta. El turno era el de Maggie, pero eso no impidió que Nigel al menos tratara de ponerle las manos en la cintura y le acercara la cara para un beso. No a la fuerza, pero como asumiendo que la acción iba a pasar por ese lado.

- Maggie Grimbale
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Maggie ama llamar la atención pero en los últimos meses las cosas habían cambiado un poco y miraba incrédula a Nigel saludar como si fuera la reina del carnaval de Gualeguaychú. ¿Qué le pasaba? Claro, era hombre y no tenía que después cargar con los chismes a sus espaldas de lo que los demás pensaran que había sucedido en el armario, para él era una fiesta de cumpleaños y Maggie el regalo con moño.
Cuando sintió las manos de Nigel en su cintura se quedó paralizada y abrió grande los ojos. La poca luz que se filtraba por la puerta le sirvió para darse cuenta que él le había acercado la cara DEMASIADO así que se tiró un poco hacia atrás apoyando las menos en el pecho de él para mantener la distancia.
"Perdón pero no..." se sentía hipócrita porque estaba en un juego donde si los chispazos hubieran sido de otro color hubiera tenido que darle un beso sin pensarlo demasiado pero en el armario era diferente, por un segundo podía elegir "Me caes bien, lo juro pero... hay alguien más" alzó un hombro intentando quitarle importancia.
Zorras, todas zorras histéricas!!!!!!!!
Cuando sintió las manos de Nigel en su cintura se quedó paralizada y abrió grande los ojos. La poca luz que se filtraba por la puerta le sirvió para darse cuenta que él le había acercado la cara DEMASIADO así que se tiró un poco hacia atrás apoyando las menos en el pecho de él para mantener la distancia.
"Perdón pero no..." se sentía hipócrita porque estaba en un juego donde si los chispazos hubieran sido de otro color hubiera tenido que darle un beso sin pensarlo demasiado pero en el armario era diferente, por un segundo podía elegir "Me caes bien, lo juro pero... hay alguien más" alzó un hombro intentando quitarle importancia.
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- Rainier Bruneau
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Todo le había parecido gracioso a Rainier hasta que vio que era el turno de Maggie, y en ese momento hasta pensó que quizás iba a tener toda la suerte del mundo y que le iba a tocar a él. ¡Jah! El destino se acomodó de frente y lo escupió en el ojo, prácticamente.
No alzó la vista para verlos alejarse de la mesa, por lo que se quedó mirando a la varita como si acabara de cachetearle a la abuela. Y lo peor es que estaba seguro, segurísimo, de que Maggie no tendría porqué no apretarse a su compañerito. Después de todo por eso ni dudaron en ir a jugar, ¿no? Porque no era nada serio, y ella era libre de hacer lo que quisiera, de buscar a alguien que valiera la pena. Obviamente.
No alzó la vista para verlos alejarse de la mesa, por lo que se quedó mirando a la varita como si acabara de cachetearle a la abuela. Y lo peor es que estaba seguro, segurísimo, de que Maggie no tendría porqué no apretarse a su compañerito. Después de todo por eso ni dudaron en ir a jugar, ¿no? Porque no era nada serio, y ella era libre de hacer lo que quisiera, de buscar a alguien que valiera la pena. Obviamente.

- Nigel Sinclair
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Miró a Maggie con incredulidad, soltándola y dándole espacio. ¿En serio? ¿Le estaba diciendo en serio que no, después de sentarse a jugar al Spin the Wand saltaba con que había alguien más? Tiró la cabeza hacia atrás, sin creerle ni por medio segundo.
Obvio que se lo iba a tomar personal. ¿De qué otra manera sino? Se comió los minutos que restaban cruzado de brazos, y cuando el tiempo transcurrió, abrió la puerta para dejarla pasar y caminaron hasta la mesa para retornar a sus lugares, él con cara de nada. Una decepción Maggie, con razón era tan amiga dela mudita.
Obvio que se lo iba a tomar personal. ¿De qué otra manera sino? Se comió los minutos que restaban cruzado de brazos, y cuando el tiempo transcurrió, abrió la puerta para dejarla pasar y caminaron hasta la mesa para retornar a sus lugares, él con cara de nada. Una decepción Maggie, con razón era tan amiga dela mudita.

- Dora Archivald
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- Valentine Young
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Bueno, si, Valentine estaba ahí porque quería, no nos caigamos a coba mentiras, totalmente quería participar en una actividad divertida en su última noche en Hogwarts, que incluyera besos y escapadas al armario de las escobas, era algo que se le iba de las manos. Hasta momentos antes de la última girada de varita, Val había estado pasándola bien, haciendo intentos de silbar (porque no sabía) y soltando risitas cuando debía. Por ejemplo, se había reído mucho tras ver salir a la chica de Gryffindor y al chico de Slytherin del armario (un año escolar era muy poco tiempo para aprenderse el nombre de todos), imaginando las cosas que habrían hecho allí.
Cuando la varita dejo de girar y vio el color de las chispitas y que la apuntaba a ella, tuvo que dejar de imaginar y empezar a reírse, bien bajito, toda nerviosa ¿Qué iban a decir sus padres si se enteraban? ¡Sus abuelos la iban a sacar del registro familiar como mínimo! ¡Le tocaba en el armario con Riley! No que estuviese muuuy ansiosa por ello, que el muchacho era guapo pero era como un niño muy energético y le daba un poquito de nervios. Sintió que las mejillas se le ponían calientes mientras se ponía de pie, miro a Riley y luego al armario, ¿Acaso iban las damas primero? -Bueno, Ok- No se iba a hacer el rogar, entre más rápido salieran de eso mejor ¿no? ¿si? ¡La iban a sacar del registro familiar!.
Listo, ¿y ahora qué? Nada Riley, no eran más que un par de inexpertos.
Cuando la varita dejo de girar y vio el color de las chispitas y que la apuntaba a ella, tuvo que dejar de imaginar y empezar a reírse, bien bajito, toda nerviosa ¿Qué iban a decir sus padres si se enteraban? ¡Sus abuelos la iban a sacar del registro familiar como mínimo! ¡Le tocaba en el armario con Riley! No que estuviese muuuy ansiosa por ello, que el muchacho era guapo pero era como un niño muy energético y le daba un poquito de nervios. Sintió que las mejillas se le ponían calientes mientras se ponía de pie, miro a Riley y luego al armario, ¿Acaso iban las damas primero? -Bueno, Ok- No se iba a hacer el rogar, entre más rápido salieran de eso mejor ¿no? ¿si? ¡La iban a sacar del registro familiar!.
Listo, ¿y ahora qué? Nada Riley, no eran más que un par de inexpertos.

- Valentine Young
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Tampoco se sabían la dirección ¿no? Porque los abuelos siempre podían buscar un traductor. No se puede descartar ninguna probabilidad.
Dentro del armario, Valentine perdió un par de minutos pensando que pasaría durante esos 7 minutos, ella esperaba algo así como el beso de Leia y Han en The Empire Strikes Back, pero un beso de Harrison Ford estaba algo difícil de conseguir en ese lugar y momento (más difícil aun que C-3PO los interrumpiera). Sin embargo, no se sorprendió mucho cuando él la tomo por los hombros y la beso, no había manera de comparar la realidad con su imaginación pero, oh, no estaba tan mal. Aprovecho para apoyar sus manos sobre el pecho de él para conservar un poco de espacio corporal y le correspondió el beso sin pensarlo mucho. Era un juego después de todo. Y no, Riley, nada de lengua porque eso era mucho para ella, además, ya había un color de chispas para el french-kiss. El armario era para otras cosas, como besos normales.
Una vez que considero que había transcurrido el tiempo que les correspondía dentro del armario, o no pero ya sus pulmones le pedían aire, termino el beso y se alejo de él. Soltó una risita porque estaba muy acalorada y agitada para decir algo y salió del vuelta al comedor. Ni decir que su cara estaba rojisima para cuando se fue a sentar, hasta podía hacerle competencia a un tomate.
Dentro del armario, Valentine perdió un par de minutos pensando que pasaría durante esos 7 minutos, ella esperaba algo así como el beso de Leia y Han en The Empire Strikes Back, pero un beso de Harrison Ford estaba algo difícil de conseguir en ese lugar y momento (más difícil aun que C-3PO los interrumpiera). Sin embargo, no se sorprendió mucho cuando él la tomo por los hombros y la beso, no había manera de comparar la realidad con su imaginación pero, oh, no estaba tan mal. Aprovecho para apoyar sus manos sobre el pecho de él para conservar un poco de espacio corporal y le correspondió el beso sin pensarlo mucho. Era un juego después de todo. Y no, Riley, nada de lengua porque eso era mucho para ella, además, ya había un color de chispas para el french-kiss. El armario era para otras cosas, como besos normales.
Una vez que considero que había transcurrido el tiempo que les correspondía dentro del armario, o no pero ya sus pulmones le pedían aire, termino el beso y se alejo de él. Soltó una risita porque estaba muy acalorada y agitada para decir algo y salió del vuelta al comedor. Ni decir que su cara estaba rojisima para cuando se fue a sentar, hasta podía hacerle competencia a un tomate.

- Dora Archivald
- Slytherin

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- Naomi Sewell
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En lugar de mirar la varita girar, clavó los ojos en Mason Storstrand, quien era 100% la razón por la que ella, quien sentía profundo cariño por su indiferencia frente a situaciones sociales como un Spin the Wand en el Gran Salón, se encontrara sentada en esa mesa. Así que no, no quería esperar ansiosamente a que la varita de Jesse se detuviera, quería hacer sentir al chico de Hufflepuff toda la responsabilidad por lo que estaba a punto de ocurrir.
Cuando escuchó un par de risitas mezcladas con una que otra exclamación de sorpresa, bajó la mirada para descubrir qué había dictado su suerte. Durante dos segundos experimentó alivio porque las chispas no fueron rosas. Luego todo hizo click y captó que iba a tener que ponerse francesa con Samuel McClain. Lo cual en realidad no estaba tan mal, aunque se habría sentido menos incómoda si él fuera dos años mayor o ella dos años menor. O si él no se viera tan increíblemente serio.
Pasó la mirada al techo mientras se acercaba a Samuel. Por Merlín, ojalá que éste no fuera su primer beso.
Cuando escuchó un par de risitas mezcladas con una que otra exclamación de sorpresa, bajó la mirada para descubrir qué había dictado su suerte. Durante dos segundos experimentó alivio porque las chispas no fueron rosas. Luego todo hizo click y captó que iba a tener que ponerse francesa con Samuel McClain. Lo cual en realidad no estaba tan mal, aunque se habría sentido menos incómoda si él fuera dos años mayor o ella dos años menor. O si él no se viera tan increíblemente serio.
Pasó la mirada al techo mientras se acercaba a Samuel. Por Merlín, ojalá que éste no fuera su primer beso.

- Samuel McClain
- Gryffindor

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Sam era uno de los tantos que había sido arrastrado invitado a ese juego por uno de sus amigos, para hacerlo socializar un poco más. Se había sentado allí sin tener idea de que aparentemente el Spin the Wand era una tradición de su casa que al parecer se pasaba de alumnos mayores a alumnos menores, como si fuese un legado. No sabía quién andaba con quién, quién odiaba a quién, quién era ex de quién... pero nada de eso era grave en esa situación comparado con el hecho de no tener la menor idea de cómo besar (ok, sí: boca contra boca... ¿y después?). Estar sentado allí le resultaba igual a estar en medio de una pesadilla en la que todos hablasen en alemán y él solo en español.
Cuando la varita lo apuntó, un escalofrío le recorrió la espalda. Se inclinó hacia Winston sin dejar de mirar la varita, comenzando a preguntarle en voz baja: "¿Qué eran las chisp...?", pero no pudo terminar porque vio que Naomi se dirigía hacia él, y quedaría muy mal que lo viera pidiéndole instrucciones a su amigo.
Se paró para que no fuese ella sola la que caminaba, y cuando llegó hasta ella decidió (en el último segundo, y muy inteligentemente) cerrar la boca y no decir nada que pudiese hacer el momento más extraño.
Imitó a los demás besadores y se inclinó un poco hacia adelante, con la boca apenitas entreabierta, porque no tiene la menor idea de que la parte francesa del beso es enroscar las lenguas.
Claramente, y como bien temía ella, ese iba a ser su primer beso.
Al menos ella era solo cuatro centímetros más alta que él, así que quizás ni siquiera parecería una robacunas.
Cuando la varita lo apuntó, un escalofrío le recorrió la espalda. Se inclinó hacia Winston sin dejar de mirar la varita, comenzando a preguntarle en voz baja: "¿Qué eran las chisp...?", pero no pudo terminar porque vio que Naomi se dirigía hacia él, y quedaría muy mal que lo viera pidiéndole instrucciones a su amigo.
Se paró para que no fuese ella sola la que caminaba, y cuando llegó hasta ella decidió (en el último segundo, y muy inteligentemente) cerrar la boca y no decir nada que pudiese hacer el momento más extraño.
Imitó a los demás besadores y se inclinó un poco hacia adelante, con la boca apenitas entreabierta, porque no tiene la menor idea de que la parte francesa del beso es enroscar las lenguas.
Claramente, y como bien temía ella, ese iba a ser su primer beso.
Al menos ella era solo cuatro centímetros más alta que él, así que quizás ni siquiera parecería una robacunas.

- Naomi Sewell
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Si la tachaban de asaltacunas, seguramente sería más por la cara de nene de Sam que por la mínima diferencia de estaturas, o la diferencia de edades, si tomaban en cuenta al par que pasó antes. En cualquier caso, Naomi prefería mil veces que la juzgaran por meterle la lengua a Sam en su primer beso, que permitir que la varita de Frankie la pusiera a bailar como a la Ravenclaw de intercambio, muchas gracias.
Igual, te puedes quedar tranquilo, porque si bien va a respetar las reglas del juego (y, lo siento, totalmente va a usar la langue), va a tratar de mantener las cosas más G que PG dentro de lo posible. Empezó con gentileza, un beso lento y suave, porque ni al caso tirar a matar (podrá ser un Spin the Wand, ¡de todas formas hay que tener modales!). Luego aprovechó que Sam tuvo el buen tino de dejar la boca entreabierta, por más mínimo que fuera, y deslizó su lengua dentro, aunque fue sólo para hacer contacto muy ligero con la de él.
Con eso cumplía, ¿no?
Igual, te puedes quedar tranquilo, porque si bien va a respetar las reglas del juego (y, lo siento, totalmente va a usar la langue), va a tratar de mantener las cosas más G que PG dentro de lo posible. Empezó con gentileza, un beso lento y suave, porque ni al caso tirar a matar (podrá ser un Spin the Wand, ¡de todas formas hay que tener modales!). Luego aprovechó que Sam tuvo el buen tino de dejar la boca entreabierta, por más mínimo que fuera, y deslizó su lengua dentro, aunque fue sólo para hacer contacto muy ligero con la de él.
Con eso cumplía, ¿no?

- Samuel McClain
- Gryffindor

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¿Así que a eso jugaban o aspiraban a jugar sus compañeros? Sam entrecerró los ojos pero no los cerró, porque hacer algo que no sabes hacer, y encima hacerlo a ciegas, no le parecía la mejor idea del mundo.
La sensación que le generó el hecho de estar en contacto con una boca que no sea la suya fue extraña. Interesante y agradable, pero extraña. Y, si bien se sobresaltó un poco cuando la lengua de ella invadió terreno, obediente al comando de la varita (en ese instante recordó lo que era un beso francés, no lo duden), nadie más que Naomi podría haberlo notado. Y lo que eso le generó lo desconcertó más aún: ¿cosquillas en el estómago en vez de asco? No estaba nada mal.
Antes de que Sam pudiese entrar en pánico por no saber ni cómo respirar ni cuánto debía durar un beso, ella se había separado de él. Yo creo que si le tomaban una foto de frente en el momento en que Naomi se alejó, habría sido la foto más graciosa que le tomaran en la vida: la boca y los ojos aún entreabiertos, las mejillas un tanto coloradas, las cejas levantadas por la sorpresa y las manos hechas dos puños a los costados del cuerpo. Un segundo después y se perdieron la foto, porque Sam reaccionó y normalizó su expresión, volviendo a sentarse junto a Winston con una sonrisa en el rostro. Estaba mudo.
Ni siquiera lo había esperado, ¡y había dado su primer beso!
La sensación que le generó el hecho de estar en contacto con una boca que no sea la suya fue extraña. Interesante y agradable, pero extraña. Y, si bien se sobresaltó un poco cuando la lengua de ella invadió terreno, obediente al comando de la varita (en ese instante recordó lo que era un beso francés, no lo duden), nadie más que Naomi podría haberlo notado. Y lo que eso le generó lo desconcertó más aún: ¿cosquillas en el estómago en vez de asco? No estaba nada mal.
Antes de que Sam pudiese entrar en pánico por no saber ni cómo respirar ni cuánto debía durar un beso, ella se había separado de él. Yo creo que si le tomaban una foto de frente en el momento en que Naomi se alejó, habría sido la foto más graciosa que le tomaran en la vida: la boca y los ojos aún entreabiertos, las mejillas un tanto coloradas, las cejas levantadas por la sorpresa y las manos hechas dos puños a los costados del cuerpo. Un segundo después y se perdieron la foto, porque Sam reaccionó y normalizó su expresión, volviendo a sentarse junto a Winston con una sonrisa en el rostro. Estaba mudo.
Ni siquiera lo había esperado, ¡y había dado su primer beso!

- Dora Archivald
- Slytherin

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