Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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Tijeras, papel, piedra
- Minwoo Hwang
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Tijeras, papel, piedra
La mañana de ese martes no había sido especialmente entretenida para Minwoo, considerando que las hierbas que más le interesaban eran aquellas que podían ser útiles para la preparación de platillos culinarios, justo como todas las que habían llegado desde algún lugar del sureste asiático muy temprano aquella mañana y las cuales no podría conocer hasta el día siguiente porque... El Sr. Kim lo había mandado a buscar unos pedidos de ingredientes lo suficientemente delicados como para no poder ser enviados por red flu, a una de las tantas boticas del Callejón Diagon. Claro que no había sido una casualidad, aquel viejo cascarrabias podía leer el ambiente de una manera increíble y se daba cuenta cuando el trabajo en la trastienda se le hacía más llevadero al más joven de sus esclavos y ¡Zaz! Lo mandaba a hacer algo totalmente aburrido.
No muy confiado de poder aparecerse dentro del Callejón sin problemas (como perder un miembro), había optado por algo más seguro y tomar el autobús noctámbulo. Seguro, sí. Cómodo, no. El trayecto había sido corto pero muy agitado y al llegar a su parada en la entrada del Caldero Chorreante, tuvo que tomar un par de minutos para respirar y poder entrar al local sin vomitar su desayuno, que le gustaba mucho más en su cuerpo que por fuera. Una vez superado su pequeño inconveniente, se adentró en el local, donde no gasto mucho tiempo en observar al resto de los magos que se encontraban allí (aunque en realidad le divertía un montón verlos) y se dirigió al patio que daba a la entrada del callejón mágico. Con la varita en mano comenzó a contar ladrillos: "Seis hacia un lado, dos hacia otro" dijo con poca seguridad pero con firmeza en su mano y nada, pared de ladrillos seguía igual "Ocho hacía arriba y uno a la izquierda" vaya, tampoco.
Ah, y entonces ¿qué era lo que tenía que hacer para entrar al Callejón? Minho se lo había repetido un montón de veces, antes de que se fuera de la tienda... Errrr. "¿Gawi, bawi, bo?" extendió su mano sin varita, imitando al papel, porque eso vencía a la piedra... Pero ni aun así había conseguido que la entrada apareciera.
((Reservado))
No muy confiado de poder aparecerse dentro del Callejón sin problemas (como perder un miembro), había optado por algo más seguro y tomar el autobús noctámbulo. Seguro, sí. Cómodo, no. El trayecto había sido corto pero muy agitado y al llegar a su parada en la entrada del Caldero Chorreante, tuvo que tomar un par de minutos para respirar y poder entrar al local sin vomitar su desayuno, que le gustaba mucho más en su cuerpo que por fuera. Una vez superado su pequeño inconveniente, se adentró en el local, donde no gasto mucho tiempo en observar al resto de los magos que se encontraban allí (aunque en realidad le divertía un montón verlos) y se dirigió al patio que daba a la entrada del callejón mágico. Con la varita en mano comenzó a contar ladrillos: "Seis hacia un lado, dos hacia otro" dijo con poca seguridad pero con firmeza en su mano y nada, pared de ladrillos seguía igual "Ocho hacía arriba y uno a la izquierda" vaya, tampoco.
Ah, y entonces ¿qué era lo que tenía que hacer para entrar al Callejón? Minho se lo había repetido un montón de veces, antes de que se fuera de la tienda... Errrr. "¿Gawi, bawi, bo?" extendió su mano sin varita, imitando al papel, porque eso vencía a la piedra... Pero ni aun así había conseguido que la entrada apareciera.
((Reservado))

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
Debbie sería feliz si parte de su trabajo fuese buscar hierbas y productos raros en el Callejón Diagon, pero no. Lo más interesante que la habían mandado a buscar hasta ahora sus jefes de la oficina super muggle en la que trabajaba, había sido una torta de cumpleaños para el gerente. Y la habían mandado a una tienda tan muggle como la oficina, que encima quedaba en la misma cuadra. Así que yo diría que no te quejes, Minwoo, porque siempre hay alguien sobreviviendo a un trabajo peor que el tuyo.
Debbie tenía ese día completamente libre de la tortura de perder guerra tras guerra contra el monstruo. Su libertad era el resultado de un encuentro bastante desagradable con su jefe directo, en el cual ella le había dicho unas cuantas cosas que tenía guardadas. Debbie no había dicho ni una sola mentira, pero al jefe no le había gustado que ella le enumerase uno a uno sus acosos de oficina. Por ejemplo: las veces que él había tirado cosas delante de ella para mirarle el trasero cuando las levantaba. o las veces en las que se le había acercado por un costado cuando ella estaba sentada, solo para mirarle el escote. Así que el jefe, viendo que las opciones eran despedirla o calmarla, le había dado a Debbie un par de días libres. Era un soborno asqueroso pero efectivo: Debbie podría pasear por Londres como hacía rato que no podía hacerlo.
Ese día había decidido ir al Callejón Diagon, al cual no entraba desde hacía muchos años. No había tenido problemas para ver la puerta del Caldero Chorreante, pero recordaba haber estado preocupada por algo esa mañana con respecto al paseo que se había propuesto, y la sensación de saber que había algo con lo que tendría problemas no se le iba de la cabeza.
Solamente recordó lo que era cuando llegó a la parte de atrás y se encontró con el paredón y un chico. "Mierda, cierto..." maldijo casi para sus adentros. Por un momento pensó que los ladrillos se abrirían para el chico en ese instante, por lo que rápidamente evaluó qué tan mal quedaría si se le colaba detrás cuando él entrase...
Un pestañeo después, decidió que su mejor opción era pararse cerca del chico y pasar la vergüenza de que la mirase raro por la invasión de su espacio personal trasero y lateral.
-¿Encima de todo cambiaron la contraseña?- pensó, al ver el 'piedra, papel, tijera' del... ¿Chino? -Como japonés no suena-.
((PD: Tiene zapatillas de lona en lugar de zapatos de taco, no te quejes))
Debbie tenía ese día completamente libre de la tortura de perder guerra tras guerra contra el monstruo. Su libertad era el resultado de un encuentro bastante desagradable con su jefe directo, en el cual ella le había dicho unas cuantas cosas que tenía guardadas. Debbie no había dicho ni una sola mentira, pero al jefe no le había gustado que ella le enumerase uno a uno sus acosos de oficina. Por ejemplo: las veces que él había tirado cosas delante de ella para mirarle el trasero cuando las levantaba. o las veces en las que se le había acercado por un costado cuando ella estaba sentada, solo para mirarle el escote. Así que el jefe, viendo que las opciones eran despedirla o calmarla, le había dado a Debbie un par de días libres. Era un soborno asqueroso pero efectivo: Debbie podría pasear por Londres como hacía rato que no podía hacerlo.
Ese día había decidido ir al Callejón Diagon, al cual no entraba desde hacía muchos años. No había tenido problemas para ver la puerta del Caldero Chorreante, pero recordaba haber estado preocupada por algo esa mañana con respecto al paseo que se había propuesto, y la sensación de saber que había algo con lo que tendría problemas no se le iba de la cabeza.
Solamente recordó lo que era cuando llegó a la parte de atrás y se encontró con el paredón y un chico. "Mierda, cierto..." maldijo casi para sus adentros. Por un momento pensó que los ladrillos se abrirían para el chico en ese instante, por lo que rápidamente evaluó qué tan mal quedaría si se le colaba detrás cuando él entrase...
Un pestañeo después, decidió que su mejor opción era pararse cerca del chico y pasar la vergüenza de que la mirase raro por la invasión de su espacio personal trasero y lateral.
-¿Encima de todo cambiaron la contraseña?- pensó, al ver el 'piedra, papel, tijera' del... ¿Chino? -Como japonés no suena-.
((PD: Tiene zapatillas de lona en lugar de zapatos de taco, no te quejes))

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
Minwoo sería feliz si su trabajo fuese hacerle la torta de cumpleaños a su jefe, pero no, no le pasaba.
Tras repetir varias veces el 'Bo, bo, bo' junto al movimiento de su mano y no obtener un resultado satisfactorio, tuvo que quejarse mirando con algo de desagrado la pared, en momentos como ese extrañaba su querida Corea donde no tenían ese tipo de sistemas para entrar al barrio mágico y todo era mucho más sencillo. Pues bien, no lograba recordar cuantos ladrillos hacia arriba y cuantos hacia un lado debía contar, así que sopeso sus siguientes opciones: aparecerse en el Callejón o pedir ayuda. La primera parecía la mejor opción, porque no había manera que se despartiera estando a escasos metros de su destino pero... Iba a ser muy obvio y no quería ser recordado en el Caldero como el chico que no recordaba la contraseña y se había aparecido del otro lado ¿Y que tal si Jaehyun se enteraba y le daba por reírse de él (y no con él) por eso? Ahg, no. Opción uno, descartada.
Opción dos: preguntar. Cerro los ojos, -¿A quién pedir ayuda?- quizás era más sencillo si se acercaba a alguna mujer y usaba sus puppy eyes buenos modales para que le abriera la entrada al callejón. Si, ¿no? Tenía que sacarle un poquito de provecho a toda la cuteness que le habían dado al nacer. “Peeerfecto” murmuro sonriente, guardo la varita en el bolsillo de su chaqueta y se fue girando hasta que se encontró con esa rubia que tenía muy cerca y que de no ser porque era bonita lo habría asustado. Porque si, él tenía ojos, así como ella que... uh, ¿lo estaba mirando? Reviso sus costados, ¿a él? –Ohjojo- qué halago. "Eeee... ¿Hola?" saludo. Modales e inglés acentuado por delante.
((PD: No me quejo. Él tampoco lleva, uh, ¿carpeta? ni pasaporte. LOL))
Tras repetir varias veces el 'Bo, bo, bo' junto al movimiento de su mano y no obtener un resultado satisfactorio, tuvo que quejarse mirando con algo de desagrado la pared, en momentos como ese extrañaba su querida Corea donde no tenían ese tipo de sistemas para entrar al barrio mágico y todo era mucho más sencillo. Pues bien, no lograba recordar cuantos ladrillos hacia arriba y cuantos hacia un lado debía contar, así que sopeso sus siguientes opciones: aparecerse en el Callejón o pedir ayuda. La primera parecía la mejor opción, porque no había manera que se despartiera estando a escasos metros de su destino pero... Iba a ser muy obvio y no quería ser recordado en el Caldero como el chico que no recordaba la contraseña y se había aparecido del otro lado ¿Y que tal si Jaehyun se enteraba y le daba por reírse de él (y no con él) por eso? Ahg, no. Opción uno, descartada.
Opción dos: preguntar. Cerro los ojos, -¿A quién pedir ayuda?- quizás era más sencillo si se acercaba a alguna mujer y usaba sus puppy eyes buenos modales para que le abriera la entrada al callejón. Si, ¿no? Tenía que sacarle un poquito de provecho a toda la cuteness que le habían dado al nacer. “Peeerfecto” murmuro sonriente, guardo la varita en el bolsillo de su chaqueta y se fue girando hasta que se encontró con esa rubia que tenía muy cerca y que de no ser porque era bonita lo habría asustado. Porque si, él tenía ojos, así como ella que... uh, ¿lo estaba mirando? Reviso sus costados, ¿a él? –Ohjojo- qué halago. "Eeee... ¿Hola?" saludo. Modales e inglés acentuado por delante.
((PD: No me quejo. Él tampoco lleva, uh, ¿carpeta? ni pasaporte. LOL))

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
((¿El chico viene con los pantalones ajustados incluídos? ¡Go away, mente pervertida!))
Debbie casi se aleja de él, por instinto, pero se dio cuenta de que era tarde para disimular lo cerca que se le había parado (que no era que se chocaban las narices porque tienen la misma altura, pero era más cerca que lo que pedía la sociedad). Se mordió el labio de abajo en una expresión fácil de leer: me descubrió. ¿Y ahora cómo incluía el elemento sorpresa de colarse con él por entre los ladrillos? Ahora no le quedaba otra opción que pedírselo en palabras y justificar su falta de varita.
"Hola, ehm..." sonrió incómodamente, sin saber qué decir. "¿No entras?" soltó finalmente. Si el chico (-¿No debería estar en el colegio?-) se había arrepentido y no quería entrar, ella tendría que quedarse allí esperando a que pase otra persona.
Intentaría mejorar el acto de colarse sin ser descubierta, eso sí.
Debbie casi se aleja de él, por instinto, pero se dio cuenta de que era tarde para disimular lo cerca que se le había parado (que no era que se chocaban las narices porque tienen la misma altura, pero era más cerca que lo que pedía la sociedad). Se mordió el labio de abajo en una expresión fácil de leer: me descubrió. ¿Y ahora cómo incluía el elemento sorpresa de colarse con él por entre los ladrillos? Ahora no le quedaba otra opción que pedírselo en palabras y justificar su falta de varita.
"Hola, ehm..." sonrió incómodamente, sin saber qué decir. "¿No entras?" soltó finalmente. Si el chico (-¿No debería estar en el colegio?-) se había arrepentido y no quería entrar, ella tendría que quedarse allí esperando a que pase otra persona.
Intentaría mejorar el acto de colarse sin ser descubierta, eso sí.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
((O sin ellos *wink* *wink*... Ya. Llévenme a prisión))
Ladeo su cabeza mirándola directo a los ojos, que le quedaba bastante fácil, ya que median casi casi lo mismo, no tenía nada en contra de las mujeres altas pero siempre le habían parecido más lindas las bajitas (que era lo que abundaba en su tierra natal. Corea: 2, Inglaterra: 0). No le molestaba estar tan cerca pero por más guapa que fuera, seguía siendo una extraña, así que dio un paso atrás, sin dejar de fijarse en los gestos de ella con una sonrisa divertida.
No podía decir muy bien que edad aparentaba ella, -¿Cómo Minho o quizá Minsoo?- Pero si se mostraba adorable... ¿Le diría como pasar o lo encontraría molesto? Valía la pena intentarlo, quizás lo ayudaba sin que el invirtiera tanto esfuerzo. "Uhm, si, entro" respondió, se metió las manos en los bolsillos, suspirando con algo de tristeza "Pero... Tengo problemas" quería decir 'Tengo un problema' pero si, esos choques entre los extranjeros y los idiomas.
Ladeo su cabeza mirándola directo a los ojos, que le quedaba bastante fácil, ya que median casi casi lo mismo, no tenía nada en contra de las mujeres altas pero siempre le habían parecido más lindas las bajitas (que era lo que abundaba en su tierra natal. Corea: 2, Inglaterra: 0). No le molestaba estar tan cerca pero por más guapa que fuera, seguía siendo una extraña, así que dio un paso atrás, sin dejar de fijarse en los gestos de ella con una sonrisa divertida.
No podía decir muy bien que edad aparentaba ella, -¿Cómo Minho o quizá Minsoo?- Pero si se mostraba adorable... ¿Le diría como pasar o lo encontraría molesto? Valía la pena intentarlo, quizás lo ayudaba sin que el invirtiera tanto esfuerzo. "Uhm, si, entro" respondió, se metió las manos en los bolsillos, suspirando con algo de tristeza "Pero... Tengo problemas" quería decir 'Tengo un problema' pero si, esos choques entre los extranjeros y los idiomas.

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
Debbie pensó muy rápido, porque era pésima leyendo algunas situaciones, pero al menos las mal-leía rápido. El chico tenía varita pero no estaba pudiendo entrar. ¿Sería una varita lo que ella había logrado ver? Confiaba en sus ojos, y eso había parecido una varita y no un palito común y corriente (si habría intentado hacer magia con palitos durante toda su infancia...). O sea: había varita pero no se abría la puerta... ¿y si...?
"¿Eres squib?" preguntó, con una expresión que la etiqueta social indicaba que debía ser de consternación disimulada, pero que en Debbie se estaba acercando extrañamente a la alegría.
Alegría de encontrar un inútil no-mágico como ella, claro. Mal de muchos, consuelo de tontos.
"¿Eres squib?" preguntó, con una expresión que la etiqueta social indicaba que debía ser de consternación disimulada, pero que en Debbie se estaba acercando extrañamente a la alegría.
Alegría de encontrar un inútil no-mágico como ella, claro. Mal de muchos, consuelo de tontos.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
Muy probablemente un mago corriente con una varita de verdad-verdad (¡hey!, justo como él), se hubiese sentido ofendido al ser catalogado como 'squib' pero... Bueno, él no, porque no sabía el significado de la palabra. Así que su primera reacción fue de incomprensión, "¿Squ-qué?" inquirió en voz baja, creyendo que había oído mal pero con algo de pena por no entender, o sea, era una palabra de un idioma que había estado aprendiendo desde hacía varios años entonces... ¿Estaba muy mal que no la recordara?
Entrecerró los ojos, más confundido por la expresión de la joven, dando medio paso más para alejarse. Squ-squi-squid. Ah, claro, squid. -¡¿Calamar?!- "Eeeerrr" se cruzó de brazos, tenían un sabor genial y todo pero la última vez que se había visto en un espejo seguía siendo humano. "No. No soy" procuro sonar convencido, que el gesto que tenía no validara su tono ya no era su culpa. Encontraba bien raro que lo llamaran calamar.
Entrecerró los ojos, más confundido por la expresión de la joven, dando medio paso más para alejarse. Squ-squi-squid. Ah, claro, squid. -¡¿Calamar?!- "Eeeerrr" se cruzó de brazos, tenían un sabor genial y todo pero la última vez que se había visto en un espejo seguía siendo humano. "No. No soy" procuro sonar convencido, que el gesto que tenía no validara su tono ya no era su culpa. Encontraba bien raro que lo llamaran calamar.

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
Mago es mago cuando su varita funciona, así le dijeron a ella en su casa (aunque quizás se lo dijeron en la oficina muggle, en cuyo caso habría que cambiar 'mago' por 'hombre'). Y como Debbie no vio ninguna prueba de su magia, todavía no puede aceptarlo en el reino no-calamar. Pero en cuanto lo vea hacer su gracia se le va a pegar como chicle al zapato para que le muestre las maravillas de Disneyworld del Callejón Diagon.
Ante la incomprensión de él, Debbie sonrió un poco más y asintió. Le faltaban los volantes impresos para invitarlo al grupo de autoayuda para los no-magos y la imagen bizarra que estaba dándole al extranjero estaría completa.
Cuando él negó ser igual a ella, la sonrisa se transformó en un ligero puchero. -¡Booh!- Y encima el chico se alejaba, porque seguramente le habían dicho que ser squib era contagioso.
"Hubiese sido genial encontrarme con alguien como yo..." dijo, tratando de verse menos decepcionada de lo que estaba.
¿A que sería bastante genial ser un animago marítimo? Si uno viviese cerca del agua, claro. Sino como que el paseo fantástico por el mundo de la animagia podría terminar de forma bastante fea y olorosa en algún callejón lleno de gatos.
Ante la incomprensión de él, Debbie sonrió un poco más y asintió. Le faltaban los volantes impresos para invitarlo al grupo de autoayuda para los no-magos y la imagen bizarra que estaba dándole al extranjero estaría completa.
Cuando él negó ser igual a ella, la sonrisa se transformó en un ligero puchero. -¡Booh!- Y encima el chico se alejaba, porque seguramente le habían dicho que ser squib era contagioso.
"Hubiese sido genial encontrarme con alguien como yo..." dijo, tratando de verse menos decepcionada de lo que estaba.
¿A que sería bastante genial ser un animago marítimo? Si uno viviese cerca del agua, claro. Sino como que el paseo fantástico por el mundo de la animagia podría terminar de forma bastante fea y olorosa en algún callejón lleno de gatos.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
O sea, una vez quede demostrado que su varita si funcionaba y que por lo tanto es un hombremago de verdad-verdad, ¿Le podía mostrar unmundoideal el Callejón? Ok, trato hecho.
La segunda conexión que hizo su cerebro entre squid y esa situación, fue que la chica era un animago y estaba feliz de serlo, y no podía juzgarla, a menos que terminara en una red de pesca y luego en una cocina. Porque que triste tener esa habilidad y terminar tan mal.
Pero, ¿Sería verdad? -¿Es un calamar?-. Alzo las cejas, dudando como preguntarle sin ser muy grosero... "¿Tú eres uno de esos?" esos había sonado mal, como si hablara de algo feo, de apariencia gelatinosa y terrible olor, que una vez preparado sabía muy bien. Pero, que más daba, también quería confirmar que estaba comprendiendo bien el asunto y saber si ella estaba o no loca. Si la segunda opción era correcta, pues, había sido un placer y aunque era normal que los magos estuviesen un poco mal de la cabeza, él necesitaba alguien cuerdo que le dijera como abrir el pasadizo.
La segunda conexión que hizo su cerebro entre squid y esa situación, fue que la chica era un animago y estaba feliz de serlo, y no podía juzgarla, a menos que terminara en una red de pesca y luego en una cocina. Porque que triste tener esa habilidad y terminar tan mal.
Pero, ¿Sería verdad? -¿Es un calamar?-. Alzo las cejas, dudando como preguntarle sin ser muy grosero... "¿Tú eres uno de esos?" esos había sonado mal, como si hablara de algo feo, de apariencia gelatinosa y terrible olor, que una vez preparado sabía muy bien. Pero, que más daba, también quería confirmar que estaba comprendiendo bien el asunto y saber si ella estaba o no loca. Si la segunda opción era correcta, pues, había sido un placer y aunque era normal que los magos estuviesen un poco mal de la cabeza, él necesitaba alguien cuerdo que le dijera como abrir el pasadizo.

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
Frunció un poco el ceño, ligeramente, como queriendo demostrar que estaba un poquito en desacuerdo con el gesto del chico. Un poquito como así de chiquito, porque sabía que aunque él tuviese algún prejuicio ante los squibs, ella podía convencerlo de que no eran algo malo.
"No es algo tan raro..." dijo, acercándose al chico el medio pasito que él se había alejado antes. "Y no es contagioso" agregó, comenzando a sonreír.
Era una atrevida. Hasta levantó una mano y lo apuntó con el dedo índice, acercándolo a uno de sus hombros para molestarlo un poco con su desubicada (y graciosa, ella creía que era graciosa) amenaza.
"No es algo tan raro..." dijo, acercándose al chico el medio pasito que él se había alejado antes. "Y no es contagioso" agregó, comenzando a sonreír.
Era una atrevida. Hasta levantó una mano y lo apuntó con el dedo índice, acercándolo a uno de sus hombros para molestarlo un poco con su desubicada (y graciosa, ella creía que era graciosa) amenaza.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
No es algo tan raro, había dicho ella. Lo que quería decir que los animagos-calamar eran comunes en Inglaterra. Bien, si ese era el mensaje, él lo había captado, aunque no dejaba de pensar que era una elección un poco rara pero entre gustos y colores... No, la verdad era que no estaba entendiendo lo que sucedía. Había gente muy rara ahí, mira nada más... Un animago calamar.
Le volvió a dar una mirada confundida y luego la miro a la cara y al dedo que amenazaba con tocarlo, de nuevo dio un paso hacía atrás, esta vez con una sonrisa forzada. "Por supuesto" descruzo sus brazos, en plan de no mostrarse amenazado "No es contagioso" (todo el mundo lo sabía, es más, era extra-difícil convertirse en animago) "Pero seria divertido si lo fuera, ¿No crees?" le daba la impresión que ella quería ser ¿amigable? así que... Él iba a intentarlo también y luego huiría en busca de otra noona ayuda de verdad.
Le volvió a dar una mirada confundida y luego la miro a la cara y al dedo que amenazaba con tocarlo, de nuevo dio un paso hacía atrás, esta vez con una sonrisa forzada. "Por supuesto" descruzo sus brazos, en plan de no mostrarse amenazado "No es contagioso" (todo el mundo lo sabía, es más, era extra-difícil convertirse en animago) "Pero seria divertido si lo fuera, ¿No crees?" le daba la impresión que ella quería ser ¿amigable? así que... Él iba a intentarlo también y luego huiría en busca de otra noona ayuda de verdad.

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
No insistió con eso de tocarle el hombro, porque el comentario del no le había caído tan bien. ¿El chico consideraba que podía ser divertido dejar sin magia a la gente que la rodeaba? Ella no le veía la gracia. Se quedó quieta sin adelantarse más y bajó un poco la mano.
"No sería tan divertido. Mi familia no podría tocarme, yo no podría abrazar a mis amigos..." -¿Divertido eso?- Dio un paso hacia atrás, mientras sacudía la cabeza y volvía a sonreír. ¿Para qué amargarse con cosas que no eran así? Dos segundos le había durado la bajada de ánimo, quizás menos. Esperemos que el chico no haya tenido tiempo de traumarse por hacer el chiste equivocado.
"Entonces... Ya que no eres squib, ¿me dejarías pasar contigo?" preguntó.
"No sería tan divertido. Mi familia no podría tocarme, yo no podría abrazar a mis amigos..." -¿Divertido eso?- Dio un paso hacia atrás, mientras sacudía la cabeza y volvía a sonreír. ¿Para qué amargarse con cosas que no eran así? Dos segundos le había durado la bajada de ánimo, quizás menos. Esperemos que el chico no haya tenido tiempo de traumarse por hacer el chiste equivocado.
"Entonces... Ya que no eres squib, ¿me dejarías pasar contigo?" preguntó.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
La sonrisa se le borro y una expresión de desconcierto se le formo en el rostro, por supuesto que había notado el cambio en el humor de la muchacha. -...헐...- Solo se le ocurría que no le había salido bien la gracia, lo cual requería una correspondiente disculpa de su parte pero antes de poder decir algo la muchacha había vuelto a sonreír.
Buscando disimular su expresión alzo la mirada y luego la dirigió a la pared de piedra, "Yo..." dudo unos instantes, sin saber muy bien como actuar o que decir a continuación ¿y si ella lo volvía a tomar mal? No quería eso, no quería generar un malentendido. "Lo siento, pero no puedo" contesto, mirándola con un gesto un poco avergonzado. Tomó aire,
"Porque no sé cómo" confesó en voz baja pero audible, y luego bajo la mirada y los hombros como quien ha perdido una batalla importante. No era una batalla, pero había perdido algo de su orgullo.
((헐 (heol): What the…))
Buscando disimular su expresión alzo la mirada y luego la dirigió a la pared de piedra, "Yo..." dudo unos instantes, sin saber muy bien como actuar o que decir a continuación ¿y si ella lo volvía a tomar mal? No quería eso, no quería generar un malentendido. "Lo siento, pero no puedo" contesto, mirándola con un gesto un poco avergonzado. Tomó aire,
"Porque no sé cómo" confesó en voz baja pero audible, y luego bajo la mirada y los hombros como quien ha perdido una batalla importante. No era una batalla, pero había perdido algo de su orgullo.
((헐 (heol): What the…))

- Debbie Peers
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Re: Tijeras, papel, piedra
Ahora la ligeramente desconcertada fue ella, pero las cejas alzadas en expresión de asombro también duraron poco (como su expresión anterior), antes de convertirse en otra sonrisa. Debbie era puras sonrisas la mayoría del tiempo.
"¿Es porque eres extranjero? ¿De dónde eres? ¿Vienes de visita?" preguntó. En realidad lo que había pensado decir era 'yo sí sé cómo entrar', pero le ganó la intriga de saber de qué parte de Asia venía el chico y las cosas mágicas interesantes que venía a hacer a Londres.
Lo va a mirar feo si se entera de que siendo mago quiere ser cocinero (cocinero, como los de los barcos), a no ser que le cuente las maravillas culinarias que hará con magia. No la decepcionen a la rubia squib.
"¿Es porque eres extranjero? ¿De dónde eres? ¿Vienes de visita?" preguntó. En realidad lo que había pensado decir era 'yo sí sé cómo entrar', pero le ganó la intriga de saber de qué parte de Asia venía el chico y las cosas mágicas interesantes que venía a hacer a Londres.
Lo va a mirar feo si se entera de que siendo mago quiere ser cocinero (cocinero, como los de los barcos), a no ser que le cuente las maravillas culinarias que hará con magia. No la decepcionen a la rubia squib.

- Minwoo Hwang
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Re: Tijeras, papel, piedra
Por supuesto las preguntas lo tomaron por sorpresa, sin embargo, alzo la mirada y medio sonrió, ¿sería costumbre de algunas personas en Inglaterra preguntar cosas tan personales a un desconocido? Debía ir aceptando las costumbres del país, así que... No podía pasar nada malo si contestaba ¿cierto? "No, no es porque soy extranjero" -Es porque lo olvide. Mi hermano me explico varias veces- "Soy de Corea y no estoy de visita" había procurado sonar amigable al responder, pero no podía asegurar que un poco de incomodidad no se mezclara con sus palabras.
Y ya que estaban en ronda de preguntas, seguía su turno ¿verdad? Bien, carraspeo, otro poquito de su orgullo perdiéndose al preguntar: "¿Sabes cómo entrar?" y puso una mano sobre la pared, por si las dudas. Que bueno que no había nadie más queriendo entrar al Callejón por allí.
Y ya que estaban en ronda de preguntas, seguía su turno ¿verdad? Bien, carraspeo, otro poquito de su orgullo perdiéndose al preguntar: "¿Sabes cómo entrar?" y puso una mano sobre la pared, por si las dudas. Que bueno que no había nadie más queriendo entrar al Callejón por allí.
